Presente

El día de ayer es historia, el de mañana es un misterio, pero el de hoy es un regalo. ¡Por eso se le llama presente!

Recuerdo una anécdota de mi hermano mayor, hace unos años ya. Contaba entre risas que, al despertarse al día siguiente de su graduación como licenciado en Administración de Empresas, sólo atinó mirar al techo y preguntarse “¿y ahora qué?”.

No he llegado a ese punto aún. No lo he alcanzado porque técnicamente no me he graduado de mi pregrado de universidad, a pesar de que ya tengo una maestría encima y un bagaje en periodismo considerable. Incluso en este momento me encuentro trabajando en una empresa en Pamplona, pero lo único cierto es que mi vida a partir del próximo mes será incierta.

Estoy convencido de que algunas decisiones son tomadas cuando las personas aún son muy jóvenes, todo ante el afán incomprensible de la sociedad de aprovechar la juventud de las personas. Apenas una persona se gradúa de su bachillerato, si viene al caso, debe enfrentarse a la difícil elección de escoger su carrera, y existen innumerables casos, tal como el mío, que el primer intento no es el adecuado. ¡A veces me hubiese gustado vivir más cosas antes de haberme enfrentado a tamaño evento!

Y así ocurren con muchas otras cuestiones. ¿Qué ocurrirá mañana? ¿Me quedaré con mi trabajo actual? ¿Qué ocurre si me deja ni novia, o si se entera que tengo dudas acerca de nuestra relación? ¿Aceptará mi padre que renuncie a prestar el servicio militar, parte de la tradición familiar?

Las preocupaciones son las principales limitantes de la felicidad, y ellas nacen porque a veces los hombres no podemos despojarnos de esa ilusión de control: ese afán de tener todo bajo un esquema que podemos manejar a nuestro antojo. Cuando surja una necesidad inmediata, lo mejor es resolverla, pero algo que escape a nuestro dominio es mejor dejarlo correr.

A veces nos preocupamos demasiado por lo que será, o lo que ha sido. Ser consecuente y tener la conciencia tranquila es la mejor manera de vivir. Hacer siempre el bien y nunca arrepentirse de lo vivido, esa es la mejor filosofía de vida. Cosecha el día, carpe diem. Vive cada momento y disfrútalo, porque nunca más lo volverás a vivir.

Cuánta verdad hay en vivir solamente el momento en que estás; en sí el presente, ¡el presente y nada más!

Tango Feroz, “Presente”

~ por Juancho H. en marzo 24, 2009.

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