Manifiesto

ADVERTENCIA: El siguiente texto contiene material que puede ser sensible para mentes intolerantes. Posiblemente cause estupor, algo de salpullido y ataques de histeria. Por ende, se recomienda fuertemente leer el texto de todas maneras, a pesar de su inusitada longitud.

Creo que ha llegado el momento, después de cerca de tres meses de tener el blog, de elaborar un manifiesto acerca de mi postura frente a la creencia y la religión en general. No es algo que esté obligado a hacer, pero, en vista de los agitados debates que he visto y en los que he participado (incluso me han aplicado el ban por motivos extraños), me pareció conveniente aportar mi granito de arena a este enorme embrollo que se repite cíclicamente.

He dicho en entradas anteriores que soy ateo, pero no pretendo ser militante al respecto, pero tampoco me agrada que me metan los dedos en la boca. Hay actitudes que encuentro sencillamente incorrectas, bien sea por opción u omisión. Vemos a algunos creyentes que toman la palabra de su dios de forma literal, otros que elaboran argumentos débiles y aquellos que son simplemente incendiarios (iba a incluir la categoría de psicópatas, pero el ejemplo perfecto desapareció de la blogósfera…). Me agrada que haya diversidad, pues eso demuestra lo increíblemente versatil que es el ser humano, tanto por su capacidad de obrar bien o como de realizar las maldades más enfermizas, pero, nuevamente, una postura que se levanta intolerante ante el diálogo nunca es correcta.

Así que, no siendo más, llegó la hora de elaborar mi propio manifiesto, el del ateo, por ahora.

MANIFIESTO

(Acá cabrían perfecto los primeros acordes de la Carmina Burana)

Hubo un tiempo en que intenté creer. Digo que hubo una intención porque nunca estuve convencido de ello. Incluso intenté defender determinadas posturas en mis épocas de adolescente, pero lamentablemente veo ahora, haciendo retrospección, que dicho comportamiento fue más por sugestión social que por propio convencimiento. Por eso sería adecuado decir que pasé gran parte de mi vida en el agnosticismo, antes de que realmente me convenciera de que no hay tal cosa como un ser supremo.

Abordemos esto un poco “filosóficamente”. Para el ateo verdadero, la rama metafísica de la teología es inexistente. A lo sumo inútil, comparable con la astrología o la frenología. Simplemente el auténtico ateo no reflexiona con respecto a la existencia de un ser supremo. Las otras reflexiones metafísicas, llamadas ontológicas, sirven como un punto de partida para una adecuada investigación científica en la rama de las ciencias sociales. Ello, por lo tanto, indica que en ningún momento, y esto es terminantemente cierto, las reflexiones filosóficas o argumentos metafísicos constituyen ninguna verdad, sino simplemente establece probabilidades de eventos que deben ser verificados en la realidad. Aquello que la ciencia, por sus alcances actuales, no puede discernir, no debe ser ocupado inmediatamente por el misticismo y las suposiciones al estilo Deus Ex Machina, o como se llama burdamente y prácticamente por un “dios de los huecos”.

Miremos ahora la religión. Las religiones son imperfectas pues es la interpretación de mandatos supuestamente divinos por parte del hombre. El hombre es imperfecto, ergo la religión igual lo es. No es infalible, y por lo tanto no es confiable en términos absolutos. Ya tenemos a la Historia, que nos asiste con ejemplos clarísimos: los enésimos por parte de la Iglesia Católica, la quema de brujas por el protestantismo, la yihad islámica (de la que ya hablamos anteriormente), las guerras budistas, las masacres en nombre de la ortodoxia, y un infinito et cetera. Estas acciones, obras de un ser imperfecto, van en detrimento de la credibilidad de una institución humana. Así como no vamos a negar que hay millones de casos en que dichas organizaciones han servido para un buen propósito, lo cierto es que la mente humana acumula experiencias de ambas partes. Ahí es cuando se les pide a los fieles que aboguen a su fe, la creencia de una certeza sin ninguna prueba, para ejecutar las obras de ese ser supremo.

Lo que nos lleva al relativismo religioso o de la fe. Nunca dos personas van a tener la misma visión de su dios, pues las experiencias, personalidades, trasfondos y contextos de cada ser humano sobre la faz de la tierra son únicos e irrepetibles, y ello hace que conceptos trascendentales como justicia, amor, incluso el bien y el mal estén matizados según cada mente. La visión personal de dios es lo que es la verdadera religión y, como cada persona quiere mantener su zona de comodidad, cada cual vive la suya como mejor le siente: algunos con sacrificio, otros tranquilos, otros relajados, otros angustiados, otros militantes…

Desafortunadamente, y ello cierto también, como la ética es una sola según cada religión, la visión del dios personal también tiene implicaciones en la moral, y las estrictas leyes éticas, a las que se llaman religiosamente universales, empiezan a ser dobladas y ajustadas según la conciencia de cada cual. Esto nos lleva a una enorme torre de Babel…

El hombre es escéptico por naturaleza. Ello no implica inmediatamente que sea de mente cerrada, sino que requiere una motivación externa para creer. Nótese que no utilicé el término evidencia, pues ésta puede ser fabricada o elaborada para convencer multitudes. No. Así como hay motivaciones como las observaciones de la naturaleza para los científicos, también existen las argumentaciones religiosas en las que tantos confían, como es el caso de los cristianos protestantes. No tomar pseudociencias o la sencilla ciega confianza en las palabras de otro que se esfuerza por evangelizar no es sinónimo de una mente cerrada, sino de una sabia postura escéptica ante unas afirmaciones.

Esto nos trae a la literalidad de los libros sagrados. En ellos se manejan dos figuras: el premio y el castigo, el bien y el mal, lo puro y lo sucio. Como no existe certeza de nada de lo ahí escrito (a pesar de lo mucho que lleguen a insistir sus seguidores), se hacen interpretaciones alocadas y convenientes según el tipo de situación para amedrentar y asustar, y eventualmente convencer. Lo cierto es que hay que tomar estos relatos como precisamente eso: un relato, un mito y una historia de las que, como todas, se sacan mensajes y enseñanzas. El otro problema (¿podrían haber más?) es que cuando se hace una interpretación subjetiva (llamada en ocasiones “alegórica” o “metafórica”) es que se saca probablemente cualquier tipo de conclusión de los mismos, según se le acomode a cada cuál. ¿Quién puede decir que no? De nuevo tenemos a Protágoras…

En la práctica, soy muy feliz, y tiendo a resolver mis problemas con sencillez. Carpe Diem es lo que dicen. Memento mori, como advertencia, muy a lo general romano. Hasta ahora me parece que lo he hecho bien: he viajado, tengo buenos amigos, he tenido tristezas, he amado, y otras cursilerías que quieran añadir. Todo ello sin la preocupación de que fui creado, o que me espera un sitio mejor o peor, pues no hay nada como el presente.

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~ por Juancho H. en mayo 26, 2009.

17 comentarios to “Manifiesto”

  1. Es vuestra decision, mientras te bases en algo seguro para plantearse…supongo que estara bien.

    Que estes muy bien.bendiciones.

    • Hola, Diego. Bienvenido de nuevo. En realidad, si quieres que te sea sincero, nunca lo vi como una decisión. Considero que no se trata de algo que se toma como de qué color de camisa vas a usar el día de mañana. Es algo que me define y que se puede observar.

      Cuídate tú también.

  2. Me da pena de ti. Nunca tuviste la oportunidad de conocer a un verdadero cristiano, solo religión corrupta.
    No te dejes manipular por el enemigo de Dios el cual es el responsable de estas actitudes.

    Te recomiendo que veyas a una iglesia evangelica bautista o de los hermanos y busques a alguien que sea culto y preparado y puedas conocer a verdaderos cristianos, pues la evidencia mas grande de nuestra fe es nuestras propias vidas.

    Te lo debes a ti mismo, Juan.

    Saludos

    • Logos, bienvenida a la lámpara.

      Mi tío abuelo vive en Estados Unidos desde hace 50 años. Está casado con una cristiana bautista. Tienen siete hijos, y los siete son bautistas. Ellos tienen sus hijos, y todos son bautistas. Todos son felices, pero son intolerantes con respecto a su fe. Hay temas que no puedes mantener con ellos porque se exasperan. Creo que comprendes esa postura, pues ya has hablado de ello antes.

      No tengas pena de mí. Nunca me interesó la religión. Soy muy feliz, y me alegra que la gente que me rodea y quiero también lo sea, por las razones adecuadas. Eso es lo verdaderamente importante.

      Lo único que me debo a mí mismo es llevar una buena y plena vida, pero te agradezco tu preocupación.

      Un saludo y feliz semana.

  3. Pues a mi no me da pena de Juanchoh. Eso es algo que me exaspera. ¿Por qué sentir pena de alguien que manifiesta ser feliz viviendo la vida a su manera y sin hacer daño a nadie?
    En mi caso creo que signo en el agnosticismo. Ello a pesar de los muchos cristianos, especialmente católicos, intolerantes que me he encontrado a lo largo de mi vida y que tienden a pensar que aquél que no vive o piensa como ellos no puede ser feliz. Vivo sin sentimiento de culpa y actúo en base a mi conciencia y ética. No por el miedo a castigos eternos o por la codicia de un cielo exclusivista. Con más respeto y menos intolreancia el mundo funcionaría mejor.
    Un abrazo, Juanchoh.

  4. ole estuve viendo el blog y me gusto harto lo felicito jejeje. sobre este articulo no entendi lo de las ciencias sociales y su relacion con la filosofia lo demas estuvo bacano.

    • Sin temor a equivocarme, aseguraría que usted es colombiano, cosa que me alegra pues efectivamente es el primero en este blog. Bienvenido.

      Con respecto a su duda, las reflexiones filosóficas son las que pretenden alcanzar el conocimiento, pero las solas reflexiones son insuficientes para eso. Hay que investigar y experimentar, para lo cual tenemos la ciencia. Las ciencias sociales estudian los individuos y las aglomeraciones en sociedad, y se valen del método científico para ello.

      Sin embargo, hay que dejar claro que las ciencias sociales están constituidas de conocimiento blando, es decir, no todo es determinante, como lo es la ley de la gravedad en la física o los axiomas matemáticos, sobre los cuales hay muy poca discusión. En cambio las ciencias sociales son áreas donde existe muchísima discusión pues nuevas teorías son emitidas constantemente rebatiéndose las unas a las otras.

      Espero haya aclarado en algo su duda, y permítame decirle que encuentro bastante “modesto” su nickname. Un saludo.

  5. El libre albedrío como principio racional de todo ser humano:
    Claro, unos más otros menos. En tu caso, si tu conocimiento fundamenta la razón por la cual te manifiestas de esta manera debe respetarse y además aceptarse. Hasta es posible que obres mejor que muchos practicantes, que vivas a plenitud y no te asalten los sentimientos culposos con los que vivimos la mayoría de mortales.
    Felicidades desde Ecuador.

    • Te agradezco tus palabras, pepepancho. Con que se respete un comportamiento es suficiente para mí, es decir, con tal que se tolere, y en especial se comprenda.

      Eres bienvenido a comentar cuando quieras.

  6. Gracias por visitar my blog y dejar un comentario…dije lo que dije en el post porque a veces no entiendo lo que me dicen y yo les hablo y termino yo quedando como el malo de la pelicula.

    Por lo cual con la mesa creativa decidimos que queremos sinceridad para que amablemente platiquemos un tema sin necesidad que se aprevechen de mi integridad y mi pacifismo para dejarme como un ignorante, o como un persona cuadrada. (por lo menos asi ha sucedido en algunas ocasiones)

    Gracias por recibir con amabilidad mi post y mis comentarios… no a todos los ateoa les agrada mi persona.

    • De nada, Diego. Mientras seas tolerante y no seas un desquiciado siempre encontrarás acá un buen foro de discusión. Espero pasarme por tu blog a intercambiar pensamientos muy pronto.

  7. Interesante tu manifiesto, me gustó, simpatizó contigo, soy tolerante, no pertenesco a ninguna religión, si creo en una energía pura que algunos le ponen nombre, para mi es mi yo superior, mi Dios, el que me guía mediante mis reflexiones, el que me alumbra mi cabecita para actuar bien. Un abrazo, ando con poco tiempo amigo, es por eso mis visitas esporádicas, que estes bien.

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