Abstención

Desde el jueves hubo elecciones en Europa. Los europeos tuvieron la oportunidad para seleccionar sus representantes en el Parlamento de Bruselas, y así dotar de mayor fortaleza ideológica a ese fenómeno político que es la Unión Europea.

Lo que es cierto, sin embargo, es que muchos, incluso en algunos países la mayoría, no existe aún la confianza suficiente en ese organismo, o incluso algunos ven en ello una muestra inmensa de inutilidad, representado en las altas cifras de abstención al voto.

Desde el Partido Popular al Partido Pirata, muchas agrupaciones buscaron personas que comulgaran con su ideología sólo para encontrarse con una franca desconfianza o una falta de interés directa en los asuntos de la organización supranacional. Algunos dicen que todavía es demasiado pronto como para que la gente tome en serio al Parlamento, cuyo principal papel debería ser el de dar mayor relevancia política y económica a la región, como dicen ciertos analistas, en lugar de jugar como árbitro en el reclutamiento de nuevos miembros para la UE; otros, más directos, afirman que simplemente no confían en el sistema en general.

Viendo las tendencias, yo me inclinaría por tomar la segunda opción: la gente empieza a perder la confianza en el sistema, no sólo en Europa, sino en todo el mundo.

Ya hemos hablado de este tema, y es una tendencia que se magnifica en cuestiones que deberían ser de extrema importancia para la vida de un individuo, pero simplemente no ocurre así: al hombre común no le interesa la política, su misma esencia. Prefiere mantenerse al margen, criticar mucho, eso sí, pero no tomar en verdad un auténtico interés en los temas de estado, mostrar una auténtica preocupación por los asuntos de gobierno y legislativos. Anda contento con su vida, y deja en manos de extraños y constructos imaginarios el destino de su país.

Por ello aparece la abstención. Se ha impreso muy adentro de la mente de cada uno que el poder del individuo es casi nulo, se diluye y se pierde en la masa indiferenciada. ¿Qué importa si no voto, si total lo que yo haga no cambiará las cosas? Medidas como el voto en blanco, una queja democrática, pierden su valor por ello.

El individuo en sí no tiene poder, sólo la masa. Ese panorama desalienta a cualquiera. En últimas, desalienta a la masa, que se queda en casa, quejándose, y quizá escribiendo memorias en uno que otro blog.

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~ por Juancho H. en junio 7, 2009.

7 comentarios to “Abstención”

  1. […] pero hoy, en cambio, siento algo muy distinto: siento que vivo en un país donde la gente aún no se implica lo suficiente políticamente, donde parece que la gestión de los asuntos del Estado no va con […]

  2. Estamos mal, las personas nacidas en un pais deben inscribirse en los registros electorales y sufragar, lo gobierno deben representarnos.

    que estes muy bien,bendixcs.

  3. Es triste ver como el PP y el PSOE tienen una guerra basada en querer llegar al poder, y no en querer complementarse en el ambito politico de una manera sana y critica. Yo la verdad es que hace rato le perdi la fe a la politica. Todos son una manada de ambrientos por el poder burocratico, que usan al pueblo como un medio mas que como a un fin. Si estos partidos politicos dedicaran la mitad de su tiempo para dar a conocer sus propuestas e ideas, en vez de estar criticandose energicamente TODOS LOS DIAS, seguramente la palabra crisis hace rato no se escucharia.

    Creo en la oposición. Pero solo como un medio sano que permita al partido opuesto reeplantearse y reconsiderar las politicas que este adoptando.

  4. (puse enviar comentario sin haber terminado aquí sigue la idea..)

    Creo en la oposición. Pero solo como un medio sano que permita al partido opuesto reeplantearse y reconsiderar las politicas que este adoptando. Rechazo totalmente la oposición que conocemos hoy en día, que utiliza la critica de los resultados como un medio afanado para confundir al pueblo y así llegar al poder solo a traves de la demeritación del otro.

    • Gracias por comentar, Osnofla. En efecto, cuando una agrupación que busca incansablemente el poder político no tiene un ideario claro sólo sobrevive señalando los defectos de sus adversarios. Es como una especie de política de escoger al “menos malo”. Esa idea la redondearé en un post que estoy preparando, pero que no he escrito por física pereza.

  5. Me gusta el artículo. Es sumamente importante en estos momentos analizar nuestro papel dentro de la sociedad y el resultado que hemos obtenido luego de generaciones enteras entregando nuestra fuerza vital y capacidad de acción a estas “autoridades” sean políticas, religiosas y sociales. El descontento y la desconfianza en el sistema es algo general pero sin duda no es con quedarnos de brazos cruzados como saldremos adelante, es necesario tomar otras medidas, informarse y tomar decisiones.

    Saludos desde el Proyecto Vaglio.

  6. Gracias por sus palabras, Mr. Ríos. La confianza desmedida en las instituciones estatales es lo que genera esa pasividad generalizada, y existe una grave tendencia en las personas a no informarse… irónico en la sociedad de la información.

    Gracias por comentar en la lámpara de Diógenes y, con su permiso, me suscribí a su blog para estar al tanto de lo que allí se produzca.

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