Vías de hecho

Lo ocurrido en Honduras este fin de semana revive los episodios de segunda mitad del siglo XX en América Latina, cuando el intercambio del poder en un país se hacía ilegítimamente. Por supuesto, el mundo ha madurado y dichas actitudes ya no son aceptadas, menos en el continente americano, donde la democracia es el rey de los regímenes.

Ver a opuestos como Hugo Chávez y Álvaro Uribe rechazar este acto sólo deja una conclusión: la defensa de la institucionalidad es primordial para todo Estado. Pero, como veremos, este concepto es tan relativo como lo ocurrido con Manuel Zelaya y su deposición del poder.

Zelaya, al querer hacer un referendo disfrazado de encuesta para autorizar una reelección inmediata (la suya) en las elecciones para fin de año, pasó por encima de los designios de las ramas legislativa y judicial, aquellas que equilibarn la balanza estatal junto a la vertiente ejecutiva. Al ver que la situación empeoraba, el presidente del Congreso asumió como presidente encargado (interino) y exilió a Zelaya a Costa Rica.

Entonces el mundo rechazó este acto “antidemocrático”, hasta ahí todo bien. Centrémonos ahora en el hemisferio occidental, donde encontramos un bestiario político bastante plural: la izquierda socialista de Chávez, la izquierda obrera de Lula, la derecha peruana, etc., todos rechazando ello. Si vemos bien, en la mayoría de los estados americanos, especialmente los del sur del continente, los dirigentes han reformado la constitución en diversas ocasiones para facilitar cambios que evidentemente les favorecería, como la reelección del mandatario venezolano o del colombiano.

Esas continuas reformas restan dureza argumentativa a la Carta Magna de cualquier nación, y le otorga la solidez de un masmelo. ¿Cómo confiar en la institucionalidad de un país, si ésta es resquebrajada y unida con cáscara de huevo incontables veces, sólo para después ser alterada nuevamente? La única patología común en los estados latinoamericanos es la falta de un marco legal fuerte y perdurable, uno que escape a los designios de los individuos de turno…

Los mismos que ahora piden defender las instituciones, en especial la más grande: la constitución. ¿Hipocresía? ¿Reconciliación? Que entre el diablo y decida. Lo único claro es que, además de ser una reacción diplomática evidente, el rechazo general a lo ocurrido en Honduras es también impulsado por el temor de que dicha actitud se extienda a otros países.

Las vías de hecho generan desorden, caos, inestabilidad y anarquía, pero en muchas ocasiones trajeron libertad, igualdad y fraternidad. ¿A quién escuchar?

~ por Juancho H. en junio 30, 2009.

2 comentarios to “Vías de hecho”

  1. Estimado Juanchoh. Gracias por proporcionar una visión distinta a la que se está difundiendo en la mayoría de medios de comunicación.
    Al centrarnos únicamente en el golpe de Estado (siempre reprobable) tendemos a demonizar a unos y de ese modo convertir en víctimas inocentes a otros, que, como tú expones pueden ser lobos disfrazados con piel de cordero.
    Siempre un placer leerte. Hasta pronto. Cas.

    • ¡Hola, Cas! ¡Tanto tiempo! Tienes razón. Es preciso que, al atender a los medios de comunicación, se haga una profundización de los temas, leer entre líneas, y no quedarse con lo que aparece en un papel o en una pantalla.

      Espero volver a saber de ti pronto.

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