Filosofía (II)

Como he dicho hasta la saciedad, adoro leer. La lectura es fuente inagotable de conocimiento, y en esta época pareciera aquello en lo que tanto trabajó Gutenberg estuviese siendo devorado por el “cíclope electrónico”, elogiando la célebre frase de Bob Patiño.

Qué dijera Drocker si viera que su sociedad de la información se desmorona ante la saciedad de la desinformación. Gustosamente invitaría a las personas a estudiar un poco más y a enterarse de cómo funciona su entorno.

En últimas, los invitaría a leer.

Pero no estoy acá para lamentarme por algo que lentamente se va tornando en un “hobby educado”, algo así como botarse en paracaídas, sólo que el máximo despliegue de adrenalina vendría al levantarse del sofá. Más bien vine a hablar de aquellos esfuerzos mentales a los que llamamos reflexiones y cómo se alimentan de las hojas de papel.

Como nuestra percepción es y siempre será subjetiva; aquellas abstracciones que desglosamos racionalmente y luego aprehendemos se considerarían como algo único, pues en ellas también entran a jugar un contexto y una procedencia que igualmente son inigualables. Nuestra percepción de la realidad es, por tanto, tan válida como la de cualquiera. Recordemos lo que decía el buen Protágoras, para variar…

Así, por ejemplo, dos personas podrían discutir acerca de la sociedad y la civilización cada una parándose en un extremo, algo así como Rousseau (a quien admiro) y Hobbes, haciéndolo interminablemente pues no dejan de ser reflexiones que parten de una misma realidad.

Esas actividades hermenéuticas son, por tanto, pragmáticamente inútiles, pues no solucionan nada. Ilustrativas, pero inútiles. Como discutir qué sistema de gobierno es más apropiado para una nación determinada, o de por qué le traquea el cuello a Majin Buu si no tiene huesos.

Sin embargo, convenimos que existen unas leyes en común para todos los humanos. La ley de la gravedad, por ejemplo, aquí en nuestra tierra, es ineludiblemente cierta. La ley del más apto sobrevive también funciona, bien sea con la selección natural para las bestias y una horrenda y acomodada versión de la visión malthusiana para los humanos.

Esas leyes, por tanto, funcionan como base, fundamento de la ciencia, y se rigen bajo su método. No caben opiniones o reflexiones, aunque éstas sean un buen principio para la investigación científica.

Por ejemplo, sucedió hace poco que alguien me dijo que la homosexualidad era una desviación patológica. Era fácilmente evidenciable que ese individuo partía desde la doctrina cristiana. Yo le respondí que se equivocaba, pues la APA no la tenía en cuenta desde hace más de tres décadas, y que la OMS la sacó de su lista de enfermedades hace años también.

Yo tenía la prueba científica, él sólo el rigor filosófico.

Ocurre también cuando toman frases de gente célebre para ilustrar un punto y así mostrarlo como verdad. Uno de los más “manoseados” por esta práctica es Einstein. Aunque tenga Así lo veo yo en mi biblioteca, difícilmente tomo sus palabras como ineludiblemente ciertas. Son como una guía, un muestrario de pensamientos de una persona excepcional, pero ello no lo hace automáticamente verdadero. Eso aparte, por supuesto, de sus logros científicos.

Pero para algunos esa guía trasciende al método científico y ya es suficiente evidencia para ilustrar un punto. Craso error. Eso, aparte de ser irremediablemente irresponsable, sólo prueba una poderosa pereza mental, y en otros casos hasta un inmenso ridículo.

Argumentum ad vericundiam, peligrosa plaga.

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~ por Juancho H. en julio 13, 2009.

3 comentarios to “Filosofía (II)”

  1. La verdad es que la filosofía está bien enseñarla y sobre todo si se hace correlativamente a la historia; en Europa sin ir más lejos es casi intrínseca a la política, sociedad y ciencia (Platón y su búsqueda de “la verdad” y su “estado perfecto” son una muestra). Por eso mismo hay que enseñarla para entender como funciona el mundo y como funcionamos nosotros mismos, lo que pensamos y lo que vivimos muchas veces tiene reflejo en lo que otros han filosofado (como tú bien has dicho sobre los estados políticos).

    En otro orden de cosas aunque Descartes supo conjugar debate moral y ciencia con su “duda” la cosa desde ahí se ha ido yendo de madre. El caso más claro es el cuestionamiento de las leyes de la física para afianzar sus nuevas teorías. Lo mencionado por ti de la gravitación es inocuo en esta ocasión pero sabes perfectamente lo que opinan algunos de la velocidad en el espacio, sus leyes morales y creencias éticas (porque la religión es eso, no es ciencia) les dicen que la edad de TODO es X ergo hay que adecuar los cálculos para que jamás den X+1. En teoría esto no tendría nada de malo ya que se desmonta en nada y se continúa con la vida como si nada; el problema es cuando se mezclan cosas que casi siempre se han asociado más a la conciencia que la biología/química.

    Por ejemplo, sucedió hace poco que alguien me dijo que la homosexualidad era una desviación patológica. Era fácilmente evidenciable que ese individuo partía desde la doctrina cristiana. Yo le respondí que se equivocaba, pues la APA no la tenía en cuenta desde hace más de tres décadas, y que la OMS la sacó de su lista de enfermedades hace años también.

    Recuerdo aquel caso, la verdad es que desde ese día le perdí el respeto porque sus argumentos pasaban de ser científicos a ser una manera de menosprecio y soberbia…

    A día de hoy la homosexualidad no puede considerarse una enfermedad: no causa daño al “afectado”, no es contagiosa, no produce procesos degenerativos, no causa un empobrecimiento de los demás genes, no hace más propenso a sufrir otras afecciones… ¿Entonces si no es nada de eso cual es el por qué de esas afirmaciones? Lo que llevas diciendo desde el principio, que ha mezclado y agitado de mala manera la ciencia y la moral y se ha dejado llevar de manera no objetiva sin reflexionarlo antes de hablar.

    ¿Es algo antinatural? Que se de un paseo por la red a ver si no hay casos en otros animales. ¿Es pernicioso para el ser humano? Aunque las parejas no puedan concebir pueden donar su semen/óvulos para continuar su especie, mucha gente estéril se lo agradece.

    Ocurre también cuando toman frases de gente célebre para ilustrar un punto y así mostrarlo como verdad.

    La mayor parte de las veces ocurre que esa celebridad pertenece a épocas pasadas cuando sus estudios no entraban en contradicción con leyes morales que limitan el mundo a X años. ¿Acaso Pasteur en sus estudios con hongos podría haber sabido si Dios existía o no? Entonces que más da que haya dicho tal o que haya apoyado cual…

    Buenas reflexiones, me has hecho pensar más de lo que ando acostumbrado 😉

    Pd: igual he divagado un poco y me he ido por las ramas pero es que tenía el día espléndido 😆

  2. Ignorando el lenguaje arcado y variopinto de Resker…

    Yo opino…

    (Atención a todos. Se dirigira al bloggerverso, el Canuto… )

    Todos nos creemos dueños de la Verdad, es el grito del que no sabe discutir corretamente… el que más grita en una conversación es el que menos domina el tema…una perogrullada.

    sabes yo poseo verdad , soy usufructuario (lenguaje tecnico) para que andamos con cosas ami me lavan lso calzoncillos… sinceridad es lo que hace la diferencia entre lo correcto e incorrecto.

    Sin Filosofia estamos fritos (todo requiere filosofia), sin Dios no tanto… mientras la persona inspire y exale.

    Y por ultimo adagio de mi propiedad (usufructuado de lo que se hace y no hace en la mente)

    “Ignorar o segar información para no aceptar la realidad es jocoso, la ignorancia no es chistosa, pero la necedad si lo es…demasiado”

    “Ahora me voy porque hay una hermosa mujer de pelo castaño en doble fila… no que hacerse esperar ni de rogar… no siempre se puede evangelizar y hacerse el galan”

    Utopia ahi voy…

  3. Muchachos, muchachos… mantengamos esto en buenos términos.

    Así como dice Resker, la filosofía es coyuntural. Es decir, las corrientes de pensamiento van acorde a la manera de pensar de la época. Y, también como dice Diego, todo requiere una filosofía, es decir, una aspiración al saber.

    La ignorancia es peligrosa si va de la mano con el orgullo, o de la fácil ignorancia de ser ignorante. Eso ocurre muchas veces. Al igual que sucede que personas opinan porque sí en temas que evidentemente les quedan grandes. Es como si yo participara en un congreso de física cuántica, o de procedimientos quirúrgicos no-invasivos. En estos ejemplos ya podrán imaginarse a dicha persona haciendo un ridículo inmenso, pero hay temas en los que la opinión del populo es escuchada independientemente de lo alocada que pueda llegar a ser.

    Espero estén bien, bienvenidos otra vez y, claro, son bienvenidos a divagar acá todo lo que quieran.

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