De la evolución

  • ¿Tal vez la clase le parezca aburrida, señor Hernández?
  • Erm… no, la verdad pensaba en otra cosa – respondí, con la cabeza gacha.
  • Por definición entonces sería más interesante que lo que pretendo enseñarle, señor Hernández – apuntó la profesora, señalando al tablero del salón -. ¿Tal vez le gustaría compartir con los demás sus pensamientos?
  • Preferiría no.
  • Entonces le ruego que sus profundas reflexiones efectúelas fuera del aula. Acá estamos para aprender la caída.

Era el año 90 y estaba en clase de religión. Antes de que entrara en vigor la nueva Constitución, en clase de religión se enseñaba catolicismo, y todo lo que tuviera que ver con la creación del hombre.

Yo pensaba en ese instante, sin embargo, mientras veía la pizarra llena de caracteres sobre Lucifer y los demás ángeles caídos, de cómo eran enemigos del hombre e incitaron a nuestros ancestros al pecado, si existía alguna salida, o, para más entendimiento, una explicación.

Durante los años siguientes fui un poco autodidacta con respecto a ideas de la procedencia del hombre. Leí un poco a Lamarck, a Darwin y a otros que en su momento se interesaron por explicar racionalmente cómo fue el proceso biológico para llegar a ese punto de nuestra civilización.

En esa época aún creía en un ser supremo, aunque mantenía dudas. Por ende, era agnóstico, y me levantaba cada vez con mayor escepticismo ante nuevas ideas. Cada nueva información que me llegaba debía ser debidamente contrastada. Darwin y compañía pasaron por ese procedimiento a su vez.

Como para meterle un poco de metafísica al asunto, empecé a preguntarme diversas cuestiones. ¿Y el alma? ¿Realmente perdura? ¿De dónde viene? ¿Nuestra mente, esa pequeña voz en nuestra cabeza, siempre existió y se transmutó en este estado en el momento en que fuimos concebidos?

¿Por qué somos la especie elegida?

Preguntas que me sonaban como rulo de tambor (como dice la canción) en la cabeza. Obviamente los evolucionistas no tenían esa respuesta, pues nunca fue su intención darla. ¿Algún científico lo haría? En mi juventud me di cuenta poco a poco, día tras día, que esas respuestas no vendrían de un exhaustivo método científico, sino de una mente que, a lo sumo y como toda idea filosófica, me debía convencer.

Leía y escuchaba a muchos que decían que Darwin y sus semejantes eran mentirosos. ¿Cómo es posible que el hombre venga del mono? ¡Si la Biblia lo dice! Ya hacía años que había dejado de leer ese mosntruoso libro, lleno de contradicciones y bestialidades, por lo que poco caso hice.

Fue entonces cuando me llegó una epifanía, una explicación que, en ese momento de mi vida, en que aún creía, me pareció hermosa y simplísima, con mucho sentido.

El hombre es la especie elegida porque decidió serlo. Tuvo el deseo y la intención, aprovecho toda esa potencionalidad que le fue otorgada para evolucionar hasta ese estado, en el que se hizo partícipe de un alma, de un intelecto, de una capacidad de abstracción. Por ello, por haber adquirido esa capacidad de razonar, de pensar y de meditar, es que un ser supremo se fijó en ella y se le manifestó de diversas formas.

Hoy, que considero he abierto los ojos y no creo en entes teológicos, veo atrás esa definición y sólo puedo verlo como un acuerdo entre partes, una creacionista y la otra evolucionista, para entenderse. Una forma romántica y mística en la que el hombre luchó por millones de años la capacidad de percibir a Dios. Hoy, a la luz de esta coyuntura, comprendo que no.

Comprendo que evolucionamos por el simple hecho de mejorar, innovarnos a nosotros mismos. Luchar por ser mejores. Eso es lo que ser hombre, la cúspide de la evolución, la verdadera especie elegida.

Un mensaje de los eones para el instante transcurrido. El hombre, campeón de la vida cotidiana. Un Protágoras.

  • ¿Señor Hernández? ¡Juan! ¡Si vuelve a distraerse lo saco del salón! ¿En qué piensa?
  • Disculpe, profesora – tomé rápidamente un lapiz y me puse a escribir – yo sólo… meditaba…

~ por Juancho H. en julio 17, 2009.

5 comentarios to “De la evolución”

  1. Homecoming…homecoming.

    Que estes muy bien, un abrazo.

    Au revoir.

  2. Ciertamente una historia interesante, el paso de unas creencias mitológicas a otras basadas en lo material y perceptible de verdad… y todo bajo tu propio pie y decisión además.

    La verdad es que con tus entradas siempre me haces pensar y reflexionar bastante como tú… ¿Y si fuera el fin único de la religión una respuesta rápida para aquello que desconocemos y ya haya llegado el momento de que poco a poco vayamos abandonándola de modo natural? Me gusta pensar que lejos de toda esa barbarie y odio que ha generado su fin último fuera prepararnos para lo que debía venir, ir formando en nuestra mente ideas que poco a poco iríamos modificando, que hubo un momento en el que no era perjudicial.

    En fin, me alegra saber que esa es tu historia, una que tú mismo te has forjado hasta llegar aquí.

    Un saludo😉

    • Agradezco tus palabras, amigo. Quizá sea como tú dices. Quizá eso que algunos llaman “el don de la fe” sea sólo un paso más en la evolución, uno que eventualmente ya no será necesario y que, por simple selección natural, desaparecerá.

      Considero, sin embargo, que el hombre siempre va a tener necesidad de explicaciones. Cuando no pueda razonar, por simple orgullo inventará algún motivo o causa para determinado evento. Siempre habrá espacio para religión y otros misticismos.

      Espero estés bien, que allá en tu casa supongo será de madrugada…

  3. Hola
    Mi historia es parecida a la tuya. Aunque no tuve educación religiosa en el colegio, sí hice catesismo y tomé la comunión a los 9 años. Recuerdo que en esa edad rezaba y cantaba frente a la cruz. Luego de pasar por las etapas que describes, con mucha angustia y explicaciones diversas dejé de creer. Con gran angustia por el devenir…
    Ahora ya no.
    Solo estoy convencida que el hombre es una especie más en este universo y que deberíamos analizarla como analizamos las conductas del resto de los animales.
    Y no me vengan con los animales son mejores. Ni mejores ni peores. Sobrevivientes.
    Hemos estado evolucionando durante muy poco tiempo en este planeta que tiene miles de millones de años de existencia. La tierra cambio de cara mil veces. Se extinguieron miles de especies sin intervención del hombre. Los dinosaurios perecieron (por un asteroide?). Quizá los hombres nos extingamos por nuestra estrategia de vida, como todos los que se extinguen por agotar los recursos. Solo persistirán los insectos?
    Ah, la especie elegida (?), quizá todas piensen lo mismo de si mismas, como los niños creen que ha despertado el mundo y no ellos.

    • Estás en lo cierto en señalar lo de la “especie elegida” como un eufemismo. Quizá sea la manera de que nosotros como especie nos echemos vítores. “Gobernamos” el planeta ahora, gracias a un intelecto más avanzado, pero, ¿realmente somos la especie más apta?

      Son preguntas que pueden parecer tontas ahora, pero lo cierto es que con cualquier cosa que nos depare el futuro el intelecto nos debe bastar para sobrevivir. Es nuestra mejor arma, después de todo. Quizá la única.

      Gracias por tu interesante aporte, y bienvenida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: