¿Y ahora qué? (II)

Gracioso. Decía sólo ayer que las cosas se veían nubladas, y ahora Chávez ordena retirar su embajador de Bogotá.

Digo “gracioso” y no “preocupante” porque el presidente venezolano es un fenómeno político bastante jocoso. Le preocupa que militares estadounidenses se ubiquen en bases nacionales y él adelanta tratados de naturaleza aún más agresiva con Rusia. El bolivarianismo es, pues, la visión retorcida del Libertador, añadiendo algo de petróleo y ahora por lo visto energía nuclear.

Chávez podrá hacer y decir lo que quiera siempre que tenga dinero. “Por la plata baila el mono”, dice el viejo adagio, y existen muchas personas contentas de que él se comporte, bueno, como un mono.

En medio de todo el circo que ha sabido montar Chávez, el movimiento bolivariano se ha movido razonablemente inteligente; no ha molestado significativamente a los grandes poderes (en este caso gringos y europeos), exceptuando quizá el escándalo de las armas suecas que terminaron en poder de las Farc. Cometerá un grave error si mezcla energía nuclear con su “revolución”, en vista de que Venezuela es adscrito del NPT y del Tratado de Tlateloco.

Bien, amanecerá y veremos.

~ por Juancho H. en julio 28, 2009.

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