Salvación (o del egoísmo)

Veo poca televisión. Cuando lo hago es para ver algún partido, un documental o una película. Evito los noticieros no porque no me gusten las noticias, sino porque odio todo el concepto de noticiero televisivo. Es, sencillamente, repulsivo.

Existen varios programas que escapan a las tres categorías descritas arriba que me agradan. Uno de ellos es “Inside Actor’s Studio”, donde entrevistan a diversas estrellas de cine estadounidenses, y es una conversación muy bien llevada, con mucha sencillez, seriedad y una que otra pizca de humor.

El último que vi fue el de Natalie Portman, mujer de la que no sabía nada aparte de sus actuaciones y de su atractivo físico, por las cuales siempre he estado enamorado y me convertiría en su escla… ejem… hmm… y me la vi toda. No esperaba que fuese una mujer tan amable, sencilla y que despidiera tanta calidez, pero lo que me abrumó fue su claridad mental: siempre estructuraba brillantemente sus respuestas.

Al final, como es costumbre, terminan la entrevista aplicando el cuestionario de Bernard Pivot. La última pregunta, que es “si existiera el paraíso, ¿qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?”, la respuesta de ella fue sencillamente: “no tuviste necesidad de hacer nada espectacular para estar acá”.

Si antes estaba flechado, al terminar esa respuesta Cupido me acribilló el pecho con una M – 60.

Esa frase, además de colocar a la señorita Portman en mi Top 1 inmediatamente, me hizo reflexionar (vaya sorpresa, lo sé), específicamente en torno al concepto de la salvación y de cómo lo entienden los creyentes, en especial los cristianos.

Así, vemos que el concepto de salvación reúne unos requisitos indispensables para que dicho concepto sea alcanzado. y ellos se atienen a la obediencia a una doctrina y, en últimas, al ejercicio y ejecución de “buenas acciones”, ellas, por supuesto, ordenadas por una doctrina.

Vemos, entonces, que las buenas acciones pierden todo propósito si son ejecutadas por un propósito tan personal. Es decir, adquieren una dimensión de egoísmo. Por ende, las buenas acciones siempre tienen por detrás un premio que se hará efectivo en la post – vida.

Por supuesto, no hay que considerar a todo creyente que ejecuta una buena acción como un egoísta. Es sólo cuestión de entender el transfondo de lo que se requiere en una religión para salvarse.

¿Qué son, entonces, las buenas acciones en un ateo?

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~ por Juancho H. en agosto 2, 2009.

2 comentarios to “Salvación (o del egoísmo)”

  1. Debe nacer hacer el bien, como nace en el corazón Amar a una mujer o nace amar aun hombre(en el caso de una mujer)

    Tambien me impresiono lo que dijo Natalie Portman.

    Que estes muy bien

    Au revoir.

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