Crímenes de guerra

Ahora que se lleva a cabo la cumbre presidencial de la ONU, cada presidente tiene algo importante que decir. Uribe, por ejemplo, señaló la alarma que existe por el armamentismo en América Latina, específicamente por parte de Venezuela, aunque no indicó ningún nombre en particular… pero, hey, blanco es, gallina lo pone. Obama, por otro lado, llamó a la concienciación de que cada país debe aportar a la solución de las problemáticas actuales, especialmente aquellos que en alguna ocasión actuaron aisladamente.

Entre otros líderes, sin embargo, me llamó la atención el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. Encontré un análisis de su intervención y de su aseveración que, si a él se le inculpara con crímenes de guerra, también deberían ser “llamados” por la misma falta Roosevelt Y Churchill. El columnista insinúa que el líder “tiene razón” porque, así como Israel mantiene la infame presión sobre Gaza, también lo hicieron los aliados en sus bombardeos contra ciudades alemanas, como Hamburgo y Dresden.

Pero Netanyahu no mencionó el más obvio ejemplo de un crimen de guerra retroactivo, los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Ahí, también, los civiles fueron el principal objetivo. Tampoco mencionó los bombardeos incendiarios de Tokyo, que resultó en una pérdida de no combatientes mayor que en Nagasaki.

El columnista excusa también al decir que “es verdad que los estándares para declarar un crimen de guerra han cambiado, que es bueno. Lo que no han cambiado son la ira y la provocación”.

Con todo respeto por Mr. Cohen, en ningún caso ello constituye una excusa.

La declaración de casus belli debe ser siempre consecuente con la agresión. Por otro lado, por mucho que se empeñen en decir los expertos y académicos, la aplicación del Ius in bellum no es universal, como se puede apreciar con Israel y Palestina. Aunque muchos lo llamen conflicto interno, lo cierto es que en el más estricto lenguaje académico es una lucha entre dos naciones, y rigiéndose por el más sentido común se trata de una masacre sistemática.

Bien, pero muchos apelarán que quién atacó primero. En todo caso, aquel que entabla la guerra siempre es el que tiene el mayor poder militar. Cuando no se apelan a métodos de guerrilla o el terrorismo, que, por supuesto, no está nada bien.

En cuanto a los crímenes de guerra, los estándares establecidos tienen una profunda raíz en los acontecimientos históricos, porque bien es sabido que los parámetros idealistas y románticos, que en general son acordados según a una “moral” determinada, pero también existe la necesidad de considerar otras cuestiones, como los más básicos derechos humanos.

La guerra es la destrucción del espíritu humano, y, por ende, cada guerra es un crimen contra la humanidad.

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~ por Juancho H. en septiembre 25, 2009.

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