Así lo vio él (I)

Empiezo hoy con una serie de escritos de la opinión acerca de diversos temas de grandes personalidades del pasado. Muchas pueden estar descontextualizadas, pero bien vale escucharlas como guía, más no tragar entero y hacer de cuenta que todo ello es cierto. Recuerden que es mera opinión.

Libertad

Una existencia es decorosa cuando se pueden satisfacer las necesidades físicas indispensables; sin embargo, con esto no basta. El ser humano llegará a la satisfacción si también puede hacer crecer su capacidad intelectual y sus talentos personales.

Para que haya libertad, deben darse contextos sociales tales que la persona emita sus opiniones y afirmaciones de todo tipo sin correr riesgo alguno.

La libertad de expresión no está asegurada por la mera existencia de leyes; sólo una sociedad con espíritu de tolerancia permite que un individuo exprese, sin peligro, su pensamiento.

Aunque jamás podamos llegar al ideal de plena libertad externa, debemos insistir en ello. Es la única forma en que el pensamiento científico, filosófico y creador avance constantemente.

Los seres humanos necesitan que se ponga límite al tiempo durante el cual obligatoriamente deben esforzarse por conseguir los medios para satisfacer sus necesidades más elementales y así tener tiempo y energía para dedicarlos a sus intereses personales. Este tiempo libre permitirá que todos alcancen su desarrollo espiritual. Pero para esto es necesario otro grado de libertad: la interior.

Tener libertad de espíritu quiere decir poder pensar sin condicionamientos sobre los límites y prejuicios autoritarios y de la sociedad, así como sobre la especulación rutinaria y las prácticas del medio que tienden a animanizarlo.

El hombre progresará espiritualmente y en conocimientos y, por ende, en todo aspecto de su vida, solamente si es fiel a su libertad interna y externa.

Dediqué toda mi vida y esfuerzos a extraer una mejor explicación a lo que atañe a la estructura de la realidad física. Pero no hice lo mismo con el mejoramiento de la suerte del ser humano ni para luchar contra la injusticia o la represión ni hacer que cambien para bien las formas consagradas de la relación entre los individuos.

Que existan y tengan vigencia los derechos humanos no depende del azar de las estrellas. Se advierte con el transcurso de los tiempos, que fueron personas con grandeza las que plantearon ideales de comportamiento entre humanos y una mejor organización de la comunidad.

La lucha por los derechos humanos es históricamente eterna y jamás podrá hablarse de un triunfo absoluto. Sin embargo, no debe caerse en el desaliento ni abandonar el esfuerzo, porque significaría el naufragio de la sociedad.

Los derechos humanos pueden resumirse en estos temas fundamentales: evitar que los individuos y gobiernos cancelen a voluntad las pregorrativas humanas, garantizar que las personas puedan trabajar y recibir un salario adecuado a su tarea, libertad para recibir instrucción y discutir, y posibilidad de contribuir a la conformación del gobierno.

El reconocimiento actual de los derechos humanos es meramente teórico, porque siempre se encontrará algún recurso teórico o algún formalismo para violarlos de forma más enfática que una generación atrás.

Es raro que se mencione un derecho humano destinado a tener gran importancia. Se trata del derecho y el deber que tiene la persona a no formar parte de asuntos que le parezcan equivocados o perjudiciales.

Albert Einstein

~ por Juancho H. en noviembre 10, 2009.

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