Chiflón de guerra

Creo que ya se conoce bastante lo que ocurre hoy día entre Colombia y Venezuela. Precisamos, entonces, saber en realidad qué ocurre, pues, como es natural en política internacional, hay que leer muy bien entre líneas cuando un dirigente se pronuncia.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela y célebre por sus continuos disparates, eleva la alarma en su país por la instalación de militares estadounidenses en bases de territorio colombiano. Convencido de que su vida pende de un hilo y que más pronto que tarde lo pueden asesinar, ordenó a la cúpula militar venezolana “prepararse para la guerra”.

¿Debería preocuparse, digamos, una persona como yo, que se encuentra a unos cuantos kilómetros de Bogotá? ¿Podría Venezuela utilizar su equipo militar, al cual se le han invertido miles de millones de dólares, para atacar a Colombia? Siendo brutalmente sinceros, considero que en una época como en la que vivimos es risible siquiera insinuarse de ese modo.

Recuerdo que el último conflicto que hubo en la zona, entre Perú y Ecuador, duró algo más de dos semanas y las tropas invasoras (las peruanas) conquistaron un territorio “inmenso” de unos 2 km cuadrados. Para ser honestos, una guerra entre Colombia y Venezuela sería tanto o más inútil que aquélla, y mucho más con la presencia de tantos organismos internacionales que (afortunadamente) sí cumplen su función de evitar la guerra… entre países en vías de desarrollo.

El único país en guerra en la actualidad, Estados Unidos, mantiene tropas en dos países para controlar territorio, tarea que se levanta cada día más difícil. Eso da buena cuenta de cuánto costaría mantener un enfrentamiento bélico a gran escala.

Pero vamos al trasfondo del asunto. ¿Por qué insinúa Chávez que “soplan vientos de guerra”? Bueno, analicemos cada uno de los “bandos”.

En este momento la Venezuela bolivariana atraviesa un momento complicado: racionamientos de agua y luz, inflación y carencia de empleo asolan al otrora “país más rico de América”. En un régimen comunistoide como el de Chávez las apariencias son en extremo importantes, por lo que la propaganda y la manipulación siempre se encuentran a la orden del día. Una cortina de humo, de esas que Fidel ha utilizado eficientemente los últimos 50 años, sería la solución.

Fidel comentaba que Cuba estaba en riesgo de ser invadida por los gringos cada semana, y que a él lo querían asesinar cada dos. ¿Cómo se defenderían los indefensos cubanos sin él, sin el régimen? Algo similar quiere implantar Chávez en su país, al mejor estilo Gran Hermano.

Rara vez ocurre que esté de acuerdo con un fanático… poco, pero ocurre. En este caso, hay cosas que se dicen que son ciertas.

Pero si allá llueve, en Colombia tampoco escampa. El trato de las bases militares tiene preocupado a más de uno (incluyéndome) porque se ha elaborado con el mayor sigilo. Hace poco se dio a conocer el texto del tratado, y existen en el mismo bastantes cosas que a la postre no quedan del todo claras. Muchos de esos puntos la Corte se las ha señalado al Ejecutivo para que las estudie a profundidad o las desestime. Ninguna lo fue.

Ahora se habla de mediadores y de diálogos. Llevar la cuestión a la ONU, o dejar que Lula y Rodríguez Zapatero intervengan en el asunto. Pero, nuevamente, no es vientos de guerra los que soplan, pero sí chiflones, de esos molestos que salpican el rostro.

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~ por Juancho H. en noviembre 10, 2009.

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