Así lo vio él (III)

Al parecer, esta secuencia de pequeños escritos, refiriéndome a los pensamientos de Einstein y de Kafka, ha tenido gran acogida. Espero seguir poniendo impresiones de diversas personas en este blog, nuevamente, como una guía, mas no como un definitivo; como todo, bien se puede discutir.

La de hoy es un poco más filosófica que las pasadas, pero espero sea amena de leer. La he transcrito de un compendio que me agrada bastante, llamado Del sentimiento trágico de la vida.

De Dios a Dios

(…) El hombre primitivo, en sociedad, se siente depender de misteriosas potencias que invisiblemente lo rodean, se siente en comunión social, no sólo con sus semejantes, los demás hombres, sino con la Naturaleza animada e inanimada, lo que no quiere decir otra cosa sino que lo personaliza todo.

No fue, pues, lo divino, sino la subjetividad de la conciencia proyectada hacia fuera, la personalización del mundo. El concepto de divinidad surgió del sentimiento de ella, el sentimiento de divinidad no es sino el mismo oscuro y naciente sentimiento de personalidad vertido hacia afuera. Ni cabe en rigor decir fuera y dentro, objetivo y subjetivo, cuando tal distinción no era sentida, y siendo como es, de esa distinción de donde el sentimiento y el concepto de divinidad proceden. Cuanto más clara la conciencia de la distinción entre lo objetivo y lo subjetivo, tanto más oscuro el sentimiento de divinidad en nosotros.

Miguel de Unamuno

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~ por Juancho H. en diciembre 8, 2009.

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