Redes amenazantes

En verdad me gustaría hablar de trivialidades relacionadas con las redes sociales, en específico de Facebook (como aquella canción compuesta por un colombiano que causa furor en todo el mundo), pero procuraremos hablar de cosas que, debido al mismo escándalo social, se catalogan de “serias”.

Hablemos, por ejemplo, de Nicolás Castro, el estudiante de 23 años que creó un grupo en Facebook que invitaba a matar a Jerónimo, el hijo menor del presidente Uribe. Vemos acá a un sujeto que, al no medir el alcance de su broma, se topó con una justicia que muchos ahora califican de vengativa (muchos grupos se han conformado en la red social en torno a esa causa), y que, si nos limitamos al entorno colombiano, resultó ser más efectiva de lo que estamos acostumbrados.

No quiero hablar de la tendencia que existe actualmente de crear grupos para mofarse o emplear elementos peyorativos alrededor de una persona, desde un pequeño estudiante de segundo grado hasta el hijo del presidente (quisiera anotar, acá, una duda: ¿Por qué los medios continúan insistiendo en que se trató de una amenaza a los dos hijos, cuando fue sólo a Jerónimo, y el tal Tomás nunca tuvo nada que ver?). Me gustaría, eso sí, hablar del gran revuelo que existe en torno a este tema, y también de la incoherencia con la que tratan este tema, dándole prioridad al hijo del primer mandatario en un tema que parece de comedia.

Muchos hablan de la libertad de expresión. Pregúntemonos una cosa, ¿es contrario a la libertad de expresión callar a una persona que clama (o induce, en este caso) por la muerte de un individuo, sin importar lo desagradable u oportunista que llegue a ser (decidan ustedes, en este caso)? El problema es que pedir algo así atenta contra una ley más grande a mi parecer, que es el derecho a la vida y, por supuesto, a la tranquilidad. Pero, pensando con un poco de lógica, ¿realmente es creíble que este grupo de Facebook causaría una sugestión tan grande para aquellos que pertenecieran a él, que en verdad tomaran la vida de Jerónimo Uribe a la menor oportunidad? No sólo es improbable, es risible. Por eso, cuando empiezan a pedir 20 años de cárcel para este pobre desgraciado… ¿Qué pensar? ¿Desea la justicia crear un precedente en casos de amenazas por Internet, o la oscura versión de que los Uribe desean presentar un ejemplo de lo que ocurriría contra aquellos que levanten la voz en su contra? Hay muy pocos indicios para inclinarse por una u otra, la primera, a mi parecer, demasiado exagerada para este caso, y para la segunda… simplemente terrible.

Vamos ahora con la incoherencia. Veamos qué ocurre con el “buen” nombre (las comillas, por si no entendieron, indican sarcasmo) de otras dos personalidades políticas colombianas. Por un lado, la candidata al premio Nobel de Paz que ganó Obama, la senadora Piedad Córdoba, y al asesor presidencial y columnista, el señor José Obdulio Gaviria. Decidí escoger a dos personas ideológicamente opuestas para que resulte más ilustrador lo que pretendo decir. Si ustedes tienen página en Facebook, bien podrían hacer el ejercicio; tecleen el nombre de estas dos personas y vayan a grupos a ver qué les sale.

Aparte de que Córdoba tiene muchos más grupos que José Obdulio, podrán apreciar la naturaleza de los grupos que emplean lenguaje nada agradable en contra de estas dos personas. Vi uno, refiriéndose a la senadora, que decía “Bomba dirigida…” y una foto de un bombardero B-52 adornando a la conglomeración que desean lanzarle un artefacto explosivo a Piedad Córdoba. En cuanto al asesor existen agrupaciones que dudan de su estabilidad mental, así como otros desean lanzarle escupitajos, aunque la imagen del grupo muestre al asesor huyendo por su vida de una bandada de flechas.

Y, entonces, pregunto yo, ¿qué hay de estos grupos? ¿Van a seguir campantes? ¿Se les aplicará la misma pena? A mi parecer, es mucho más grave que se amenaze por Internet a una senadora que si se hace al hijo de un funcionario público, por mucho que sea el presidente. Ahí es donde veo la incoherencia.

El caso de Nicolás Castro, si se mira con seriedad y no dentro de la carpa cirquera que se levantó en torno a esta “noticia”, es la de un muchacho que se excedió en sus palabras, vaya usted a saber por qué. De ahí a que haya llevado a cabo lo que implicaba en su grupo es más que improbable; sólo un estúpido anunciaría un acto criminal a los cuatro vientos y luego lo ejecutaría, eso es, sin razones más profundas que el desprecio.

¿Cómo terminará todo esto? Habrá que ver el futuro que le espera al señor Castro, pero es cierto que muchos verán con desconfianza de ahora en adelante ese santuario que eran las redes sociales, que, de repente, se tornaron amenazantes.

P.S. Acabo de recibir una invitación que lleva por nombre “Me comprometo a matar a Daniel Pacheco”, una sátira del grupo que creó Nicolás Castro pero que, en este caso, es creado por el mismo Daniel. En la descripción se lee lo siguiente:

Los incito a que me maten. Me quiero sentir igual de importante a Tomás y Jerónimo Uribe. Y quiero hacerle compañía a Nicolás Castro. Si me encanan (encarcelan) al menos Nicolás va a tener a alguien con sentido del humor para reírse de su mal chiste en la guandoca (prisión).

Las palabras entre paréntesis son aclaratorias y no pertenecen al texto original.

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~ por Juancho H. en diciembre 8, 2009.

Una respuesta to “Redes amenazantes”

  1. Pongo a continuación una columna de la revista Semana que habla de este tema.

    http://www.semana.com/noticias-opinion/jeronimo-daniel/132262.aspx

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