Zombie Nation

Quizá el motto más común que se conoce de Colombia, aparte de ser el “país del Sagrado Corazón”, es que es el país donde “pasa de todo, y nunca pasa nada”. Aquí reina un monarca, y por mucho que pueda molestar a tantas las personas, no se trata de Álvaro Uribe; es la indiferencia.

Es un país donde se habla de una muy seria serie (perdón la cacofonía) de intervenciones telefónicas, y realmente no hubo alboroto de ninguna clase; donde un partido claramente ilegítimo puede llegar a convertirse en opción contundente para el Congreso, y no hay ningún alboroto de ninguna clase; donde un cuestionado ex ministro quiere ahora lanzarse a la presidencia, pero sólo por si acaso su maestro no logra conseguir la reelección, y no hay ningún alboroto al respecto; donde se pretende comprar y enaltecer el amor al dinero en estudiantes, pidiéndoles que sean informantes de cosas “que consideren sospechosas”, como si el gobierno no difiriera de ser un vulgar traqueto, y no hay ningún alboroto; donde se conocen pruebas fehacientes de que el país vecino no sólo alberga, sino que comercia y colabora con grupos terroristas, y donde no hay ningún alboroto…

Y la cuestión no sólo funciona en el ámbito político; en el área laboral vemos cómo personas que están plenamente calificadas están completamente subvaloradas y sobreexplotadas, donde hay una tendencia frentera y perjudicial en contra del pequeño empresario, donde hay torcidos, sobornos y vejaciones a las leyes de adjudicación de contratos. En ese aspecto sería adecuado decir que se respira y se siente una mentalidad de maquila.

Si se entablara una aproximación psiquiátrica a la actitud indiferente de los colombianos, probablemente el resultado de dicho análisis es que es una defensa ante la inclemente e incesante atmósfera hostil en la que estamos inmersos constantemente, el temor en el que vivimos por ver nuestra integridad física y mental amenazada por la violencia (no sólo de las armas) sistemática que se vive en el país desde hace décadas. Mi pregunta es, ¿eso acaso la hace aceptable?

No hablo de cambios drásticos, ni de revolución, ni nada de esas tonterías; hablo de un sutil cambio, el cual, viéndose repetido en cada uno de nosotros, cobrará la relevancia necesaria para empezar a levantar cabeza. Hay que empezar a cambiar en cada uno, tomando el índice y señalar a la sien, y decir “cambiar aquí”; dejar de preocuparnos por la fuga de cerebros, de la corrupción de la deprimente y degenerada clase política (que es un cliché social de lo más estúpido), de los pajazos mentales y de todas las tonterías que nos llenan la boca día tras día.

Si tanto queremos a este país, hay que empezar a entender y comprender qué significa ese sentimiento, y cómo lo podemos aplicar.

~ por Juancho H. en febrero 8, 2010.

3 comentarios to “Zombie Nation”

  1. Quisiera compartir con ustedes un video que vi en la página web de la revista Semana; hace parte de la serie de momentos que sucedieron en el debate que se llevó a cabo hace poco en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Acá un docente le reclama al presidente Uribe por los estudiantes informantes, y él, a la vez, se defiende.

    Ustedes ármense su propia opinión, pero en desde mi punto de vista, si el presidente quiere crear un ambiente de cooperación, no veo qué papel juega el dinero ahí, si lo que se pretende es resaltar un servicio patriótico antes que el interés monetario.

  2. Si Colombia es “Zombie Nation”, mi voto debe ir necesariamente a “Caremuerto” Pardo:

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