Así lo vio él (VI)

Reanudo la serie de frases o fragmentos del pensamiento que pueden dar qué pensar, incluso qué decir. Lo que me importan son las frases en sí, más allá de quién las dice, aunque ello sin duda pueda otorgarle más relevancia, tristemente, en ocasiones, más de lo necesaria.

Precisamente, reitero que las frases que aquí pongo (así como cualquier otra opinión de quien sea) no debe tomarse como una verdad absoluta e incontestable, sino más bien como una guía; no está en mis planes incitar a mis lectores en incurrir en falacias como la ad verecundiam, una de las favoritas de tantas multitudes.

La de hoy viene relacionada con otra que dijo Carl Sagan, Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias, pero abarca un poco más allá y aterriza en lo puntual.

Testimonio

Confíe en un testigo en todo aquello en lo que no esté fuertemente involucrado ni su propio interés, ni sus pasiones, ni sus prejuicios, ni su amor por lo maravilloso. Si lo están, exija una prueba que lo corrobore en proporción exacta a la contravención de la probabilidad por la cosa atestiguada.

Thomas Henry Huxley

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~ por Juancho H. en febrero 26, 2010.

4 comentarios to “Así lo vio él (VI)”

  1. Interesante. Me dejas pensando en la teoría de la prueba.

    • Bueno, tal vez tú como abogada tengas más autoridad para decirlo, pero a mí me parece que el testimonio por sí sólo es una prueba más bien blanda. ¿Qué opinas?

      • Jajajaja me estás pidiendo que rinda un testimonio calificado? Es decir, aquel que proviene de una persona con conocimientos especiales sobre la materia que se pretende investigar? Jajajaja bien, aquí viene mi propio argumentum ad verecundiam mezclado con un poco de deformación profesional:

        Sobre el tema se han escrito tratados, pero entiendo que este no es el espacio para extenderme pero trataré de escribir corto.

        La ciencia jurídica y la teoría de la prueba siempre han tenido muy claro que, en el proceso (el proceso judicial, para más claridad) puede llegar a establecerse una verdad que difiera de los hechos. Esto conduce a que existan dos tipos de “verdad”: la verdad verdadera (aunque suene simpático, así se le llama) que corresponde a lo que realmente ocurrió; y la verdad procesal, que es la que se establece a lo largo del proceso a través del acopio y evaluación de las pruebas.

        Por qué pasa esto? Bueno, porque cuando de establecer hechos se trata, normalmente se cuentan con dos o más versiones de la misma realidad. Hay muchos medios de prueba, pero como el tema es el testimonio, no me extiendo en los otros porque el carretazo se me hace más largo.

        El testimonio por sí sólo es una prueba como cualquier otra. No tiene más o menos contundencia que un documento, por ejemplo. Lo importante a la hora de evaluar una prueba es aplicar la SANA CRÍTICA. La sana crítica es, nada más y nada menos, la combinación de lógica, buena fe y experiencia. Ojo: el primer criterio a la hora de analizar un testimonio es la LÓGICA.
        Ahora, el testimonio no se debe ni se puede analizar solito, hay que mirarlo en conjunto con las otras evidencias. Cuando no hay más pruebas, se analizan todos los testimonios en conjunto. Y si sólo hay un testimonio, uno sólo, y no hay más pruebas, se le considera un indicio.

        Como decía al principio, el tema es bien extenso y tiene muchos elementos de sicología y filosofía del derecho. Podría extenderme más pero me da vergüenza.
        Finalmente, y para responder a tu pregunta (por fin) yo opino que el testimonio por sí sólo es, partiendo del principio de la buena fe del que lo rinde, un indicio de algo que puede estar ocurriendo. Hay que analizarlo con sentido común. Es decir, confiar, pero confirmar.

        Chau!

      • Wow, esto es como caminar nuevamente por el Consultorio Jurídico… cómo le vendría de bien a la gente tener nociones básicas de derecho, así como de otras ciencias interpretativas.

        Y no creo que sea ad verecundiam cuando la persona que establece una afirmación es estudiada, o tiene vasta experiencia en el tema.

        Y, en lo personal, considero también riesgoso tomar un grupo de testimonios como constitución de una prueba, pues bien sabemos que la masa es sugestionable, y crece proporcionalmente a su tamaño…

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