¡Hecatombe! (¿… y quién podrá defendernos?)

Escuchaba durante la noche la radio, cuando en un boletín informativo escuché al Ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, decir que el país entró en hecatombe por la irregularidad en el conteo de votos (más info. aquí).

Este individuo, además de ser un lagarto de larga data (debería hasta tener su propio nombre científico, el Valencia Cossius), es un abanderado y un “paladín” del gobierno del actual Presidente de la República, Álvaro Uribe. Creo, así como muchas otras personas, que esta escogencia de palabras guarda una connotación más profunda que el mero hecho de señalar, como absolutamente todo el mundo sabe, un circo electoral.

Me preocupa (porque sé que es demasiado pronto para hacer señalamientos, mucho más para maquinar conspiraciones) que este tipo de eventos, que ha hecho de Colombia el hazmerreír de América, lleve a un caos institucional que podría ser aprovechado por aquellos que mantienen expreso interés en que el actual gobierno (o por lo menos uno de la misma línea ideológica) perdure.

Para aquellos que carecen de memoria al mediano plazo, les refresco el coco diciéndoles que Uribe empleó este término para indicar el categórico requisito para su permanencia en el poder; una cuestión que sus alfiles se encargaron durante tanto tiempo de recordarle al pueblo. Muchos de ellos, como aún permanecen bajo el amparo de una posición de ordenación pública, señalan implícitamente la inventada tragedia que ocurriría con este país en caso de que Uribe y los suyos se vayan de la Casa de Nariño, ya que, en teoría, la Constitución prohíbe defender candidatos que aspiran a ejercer cargos públicos.

¿Qué seguirá? ¿Una invasión de Chávez? ¿Una fusión entre Eta, las Farc, el Ejército de Liberación Palestina y el Sendero Luminoso atacarán al pueblo inmisericordemente? ¿Que la “politiquería” internacional, como la del Departamento de Estado estadounidense, pretenda socavar los avances en la consolidación de las instituciones nacionales con reportes sesgados y mentirosos? (Esta última, de hecho, es auténtica; Uribe lo mencionó en un comunicado). Sea lo que sea, hay que recordar que el circo no se acaba hasta que los payasos hayan salido un buen número de veces.

Es para reírse, sino para ponerse a llorar…

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~ por Juancho H. en marzo 17, 2010.

4 comentarios to “¡Hecatombe! (¿… y quién podrá defendernos?)”

  1. Pues yo sí señalo: este despelote es muuuy sospechoso.
    Es pura especulación mía, lo sé, porque puede ser simplemente una cadena de malas decisiones.

    Por qué se le impidió a la ciudadanía (jurados de votación) contar los votos de las consultas partidistas? La registraduría sólo ordenó revisar el número de tarjetones. Ni siquiera se proporcionaron los formularios oficiales para declarar los resultados de cada mesa. Por qué? Han pasado cuatro días y todavía seguimos en la mitad del conteo!

    Afortunadamente los “verdes” decidieron hacer caso omiso de este intento de fraude (digo yo) y salieron al paso determinando de una vez por todas que su candidato sería Antanas. Pero, y los otros? A cuál de los dos le están robando las elecciones: a Sanín, o a Arias? Cuál amenaza más la “seguridad democrática”? Hasta allá no me alcanza la suspicacia.

    Y qué del hecho de que en algunos municipios del país se sigue “votando”? Llegan y llegan tarjetones marcados días después de haber terminado los comicios. Qué es esto?

    No menciono las demás irregularidades porque me da ira. Hasta circularon papeletas de un tal movimiento bolivariano.

    El ocultamiento de la información electoral es evidente, aquí hay gente que no quiere que se sepa el resultado. El pobre registrador, que sirvió de idiota útil, ahora quedó como un borrachín.

    • Sí, muchos dicen que, salvo el toque de queda, es como si hubiésemos regresado a 1970…

      Esto, evidentemente, es demasiado complicado como para simplemente sacar del puesto al registrador nacional, cuya incompetencia daría para otro tema, aunque no tan relevante. Pero sería tonto negar que no exista relación entre el caos electoral y las irregularidades que han aparecido por todo el país.

      Y lo que yo me pregunto (y de hecho siempre lo hago), ¿qué hace el país con respecto a este escándalo? Nada.

  2. Desde las elecciones anteriores Colombia se condenó a que sucediera lo que pasó este año. Este país eligió y reeligió un ejército de bandidos que hoy se encargan de hacer públicos los resultados de su gestión.
    Lo verdaderamente grave, a mi modo de ver, es que a Colombia esto se le olvida en unos cuantos días, dejando que se encarguen del país los mismos, por otros ocho años.
    ¿Pesimista o realista?
    Buen post.

    • Yo siempre he dicho que la fuerza política más poderosa de Colombia, lejos de ser el conservatismo, el liberalismo o el mismo uribismo, es el valehuevismo; acá, mientras casa una persona tenga su espacio personal y su zona de comodidad intacta, le importa un pepino lo que ocurra en materia política. Muy mal.

      Muchas gracias por sus cumplidos.

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