¿Hasta cuándo?… ¡¿Hasta cuándo?!

Tomado de Reuters

Es harto conocido por todos los escándalos de la Iglesia Católica, y supongo que mucho más los casos más actuales, y muchísimo más los abusos sexuales a niños por parte de presbíteros de la mencionada religión. El nubarrón de acusaciones se ha acrecentado con el paso del tiempo – algunos, claro está, como en todo escándalo de esta índole, no son verdad – y lo más probable es que se destapen muchísimos más.

¿Por qué creo esto? Porque lo auténticamente grave en medio de todo esta mosntruosidad que es la pederastia es el encubrimiento del delito, como si se tratara de la Camorra italiana protegiendo a los que forman sus filas. En días pasados Benedicto XVI instó a sus curitas a denunciar ante las autoridades civiles a los curas pederastas; este gesto, además de sorprendente si se analiza la larga data de omisiones y abusos de la Iglesia Católica, es lo mínimo que se podría esperar a la vista de una conducta criminal, por lo que en verdad pocas cosas son loables en dicha acción, salvo, por supuesto, contradecir la tradición introvertida de la Iglesia.

La cara del señor de la fotografía ha circulado por los diarios de todo el mundo, al ser él el centro de un escándalo más en los sucesivos crímenes de algunos de los miembros de la congregación. Me avergüenza enormemente decirlo, pero se trata de un cardenal colombiano. Su nombre es Darío Castrillón Hoyos, y en 2001 mandó una carta a un obispo francés felicitándolo por no denunciar a un sacerdote que había abusado de un menor. El tema me sacó de quicio cuando entrevistaron a este señor y le preguntaron al respecto. Quisiera transcribir directamente las dos primeras preguntas del cuestionario para analizarlas con mayor detalle.

¿Cómo ha sido el manejo de la Iglesia en el tema de la pederastia?
Era un tema muy difícil que venía manejando con el Santo Padre Juan Pablo II. No había acuerdos al respecto. Entonces, se decidió que las cosas de la Iglesia se tratan dentro de la Iglesia, con las leyes propias. Esto empezó, sobre todo, en Estados Unidos, donde se veía que el número de casos realmente no era tan grande; pero cuando entró el factor económico, en el que había que pagar dinero, aumentaron las acusaciones pero fueron pocas las sentencias.

¿Y qué decidió la Iglesia?
Se estudió a profundidad el problema y se vio que no convenía entregar los datos a la autoridad pública, porque la tradición de la Iglesia es que esto se mantiene en los archivos de la Iglesia.

Nosotros nos movemos en categorías teológicas que la gente no entiende, por eso son las personas las que deben denunciar ante la autoridad civil; el obispo no tiene por qué sentirse obligado a ir a la autoridad civil.

Elcuentico del manejo de los asuntos internos es una canallada, y una cachetada a la sociedad civil. Sabemos que los métodos eclesiásticos involucran más que todo la meditación y la supresión de “toda tentación”, por lo que las medidas tomadas por las autoridades de la Iglesia contra los curas pederastas consistía mayormente en el traslado a otra parroquia, incluso al Vaticano. Al parecer la preocupación sólo creció cuando se dieron cuenta que en el ámbito estadounidense las denuncias y el número de casos crecían, aunque la reacción fue exactamente la misma: tratar los asuntos internamente, lo cual a los ojos del Derecho Civil constituye claramente encubrimiento de evidencias. Es como si, durante un seminario en una universidad prestigiosa, algunos de los presentes sufieran abusos sexuales por parte de los conferencistas, y la decisión del rector de la institución fuera tratar el tema internamente, sin dar aviso a las autoridades.

Al final de la segunda pregunta viene el mayor descaro, que vuelvo a poner para que todos leamos de nuevo el pensamiento de este señor convertido en palabras.

Nosotros nos movemos en categorías teológicas que la gente no entiende, por eso son las personas las que deben denunciar ante la autoridad civil; el obispo no tiene por qué sentirse obligado a ir a la autoridad civil.

Tomado de semana.com. Editado por Juancho H.

Descaro. Descaro total. Uno esperaría de una persona que ostenta una supuesta autoridad moral que, al ser encontrado culpable de un delito tan grave, tenga la decencia de responder por ello, y no salir con una babosada como ésta. ¿Que se mueven en categorías teológicas que la gente no entiende? ¿Lo entenderá él? ¿Qué clase de estupidez es esa? A mi manera de entender, si es que esta cuestión realmente se lleva a cabo, es que todos estos señores son unos hipócritas, al predicar una cosa pero comportarse de una manera completamente diferente en la privacidad. ¿Qué pasó con la familia, la integridad de las personas, la evidente y apabullante inocencia de los niños de los que tan impunemente abusaron? ¿Es acaso ese un cuentico para los feligreses, un cuentico chino? Antes de ser cardenal, obispo, cacorro pederasta o lo que sea, usted es una persona, y es su deber denunciar esta monstruosidad.

Ahora hablaré un poco de todos aquellos fanáticos que se “sienten perseguidos” ante este “ataque en contra de la Iglesia Católica”. Primero, yo no he visto en ningún momento que se les prohíba ejercer su religión, rezar o gozar de su derecho a la libertad de religión de ninguna manera. Segundo, esto no es ningún ataque; es un llamado a rendir cuentas. Si una ley (o varias) se ha roto, el responsable de ello debe responder ante los afectados y a todos los que los rodean. Deben sacarse la estúpida creencia de que son intocables sólo por ser la Iglesia Católica.

Así que, concluyendo, si Ratzinger está tan dispuesto a colaborar con la justicia, bien podría empezar por mandar a que Castrillón responda por su delito, así como ya lo hicieron el cura pederasta y el obispo mencionados en su carta. Y, por favor, si surgen nuevas acusaciones, y si ellas lleguen a incluir al mismo Papa, no las desestimen con tanta soberbia, recurriendo al ardid de “quieren llamar la atención” o al manido “ataque contra la Iglesia”; responsabilícense y colaboren como debe ser, que esas actitudes echan más sal a la herida, y la reparación a tantas víctimas jamás llegará si se sigue por este camino.

Así que, ¿hasta cuándo?

~ por Juancho H. en abril 23, 2010.

7 comentarios to “¿Hasta cuándo?… ¡¿Hasta cuándo?!”

  1. La cara de ese cura me produce escalofrío, uff…

  2. “Hasta que choque América con África!”

  3. Lo peor de todo es que en nuestros países gobierna la moral católica, lo que ha hecho que la justicia adopte el modelo eclesiástico de “la justicia” como una cosa que está por allá lejos, y actúa por sí misma. Aún si denunciaran a estos criminales, los colombianos no estarían dispuestos a condenarlos a la pena de muerte, como si fueran violadores comunes y corrientes.
    ¿Hasta cuando? Hasta que esta sociedad por fin entienda que Dios no existe más que como un concepto, como un personaje de ficción como Peter Pan.
    Excelente texto, de verdad que las declaraciones de este hijuep*** lo dejan a uno sin palabras.
    Saludos,

    Tomáz.

  4. Ah y dejo claro: yo no estoy de acuerdo con la pena de muerte para violadores. Pero tratándose de sacerdotes, se podría hacer una excepción.

    • Sinceramente creo que el día en que ver a una persona en sotana deje de ser símbolo de autoridad está cada día más cercano, precisamente porque los que llevan la prenda se han encargado de eso. Y ya estaría bien que sucediera también. Y ahora que dice lo del concepto, cabe otra pregunta: ¿hasta cuándo creerá la gente en fantasmas que lo vigilan a uno constantemente?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: