De las crisis y los volcanes impronunciables

Ya han pasado semanas, meses… hombre, incluso años, si apartamos la acritud, en que las autoridades oficiales alrededor del mundo insisten en que la crisis económica es cosa del pasado, pero lo único que es verdad es que los índices no mienten, y en ella la realidad se basa y se sustenta, y más de sobra para llamar a más de uno mentiroso.

Menciono todo esto basándome en el temor corriente actualmente, refiriéndome al que tiene que ver con la Unión Europea, y la caída en los índices de las grandes bolsas causado más que todo por la situación precaria de los griegos. La foto que acompaña a este artículo ilustra precisamente a fuerzas antimotines que pretenden aplacar manifestaciones descontentas por las medidas anunciadas para detener esta caída libre – y a un perro que, al parecer, no se pierde uno solo de estos eventos, cosa que me pareció de lo más jocoso -. Lo que más preocupa a los expertos, incluyendo a mi favorito personal, Joseph Stiglitz, autor de El Malestar de la Globalización, es que por el camino del declive también andan Italia, España y Portugal. Quisiera referirme a los tres casos, pero como desconozco el ámbito luso, sólo hablaré de los primeros dos.

Varios líderes de opinión aseguran que la recesión en la que actualmente se encuentran los italianos será la “más larga desde la II Guerra Mundial”. Mínimo tres años. Se anuncian inyecciones multimillonarias para reactivar la maquinaria económica; cifras que alcanzan los 80.000 millones de euros. Más allá de estas medidas, muchos hablan es más de alterar una actitud descuidada y mediocre frente a esta cuestión para evitar futuras crisis en el país mediterráneo, como lo fue la del Premier italiano, Silvio Berlusconi, quien negaba que pasara cualquier cosa mala en el país por más de un año; hoy en día la deuda pública italiana asciende a más del 100% de su producto interno bruto. Terrible.

El caso español no es tan terrible como el italiano si se analiza desde los números, pero sí puede llegar a serlo si no se estimula un comportamiento que favorezca el intercambio de dinero. Bien se sabe que el país ibérico sufrió más de mano de los bienes raíces – incluso en Europa hay un chiste circulando, el cual reza “tengo una casa construida sin haberla pagado, y está en España – por el desenfrenado crecimiento de este sector de la economía sin medir siquiera las intenciones de compra de un público inventado. Igualmente, no ha habido mucha fortuna en cuanto a la clase dirigente se refiere, pues el ejemplo puesto por el partido oficial y de oposición – infames por su incompetencia y su corrupción, respectivamente -. Temo, y digo esto a título personal, que si el Partido Popular llega al poder en las próximas elecciones, la situación española será mucho peor… No lo digo por ideología, porque sería estúpido; simplemente las soluciones que hay que implementar carecen de ese cariz fanático que ciertos políticos han intentado otorgarle, sino porque sencillamente las cabezas visibles de ese partido son sencillamente incompetentes, y hablo específicamente de Mariano Rajoy, que es algo así como Noemí Sanín, pero hombre. ¿Sus soluciones? Crear empleo, implementar medidas contra la crisis… ajá, y, ¿todo eso lo pensó él solito? La verdadera pregunta es cómo pretende hacer todo eso, amiguito.

La crisis asoma, entonces, como ese volcán islandés que pocos se atreven a pronunciar en ámbitos multimediales – Eyjafjalla, sería idiota no escribirlo -: vino, fue abrumador, y muy poco se pudo hacer al respecto. ¿Dejará, entonces, el establecimiento económico dejar que esta crisis económica tenga el comportamiento de una molesta nube de ceniza?

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~ por Juancho H. en mayo 17, 2010.

3 comentarios to “De las crisis y los volcanes impronunciables”

  1. Recibo a esta hora la noticia de que la deuda estimada de los Estados Unidos, la superpotencia, es del 100% de su Producto Interno Bruto. Hablamos de trillones de dólares – 18 ceros -. Diría que esto está como para alquilar balcón, pero será mejor invertir esa plata del alquiler en otras cosas…

  2. En son de chiste: Si en estos casos fuera aplicable la ley común, es decir, la norma civil y comercial, los acreedores podrían “caerle” a los bienes del deudor, para posteriormente liquidar la persona jurídica y acabar con esa vaina. Qué pasaría? Cómo se repartiría el asunto?

    • Bueno, en ese caso, se empezarían a expropiar las posesiones de los nombrados estados por el valor aproximado de lo adeudado… Muchos países, que previamente han adquirido un porcentaje de la deuda pública de los mencionados (por ejemplo, gran parte de la deuda gringa pertenece a China), se encargarían de ello. Personalmente no creo que sucedería así, sino que habrían unas cuantas peleas; unas BIEN grandes…

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