Del debate macondiano

No voy a hablar del debate que se acaba de desarrollar, porque francamente pocas veces había visto un formato más mediocre y unos moderadores más patéticos. Para tanta molestia bien se hubiese podido mandar las preguntas a la casa de cada uno de los candidatos a la presidencia de la República y que éstas las devolvieran por correo electrónico.

Sí me gustaría, sin embargo, señalar una cosa que varios candidatos mencionaron, y es el poco espacio que existe para debatir las ideas de cada uno de ellos. Vemos que ahora es prácticamente inexistente, porque me temo que si los debates por venir son como los de esta noche sólo habrá tiempo para discutir nimiedades y obviedades. Alguien diría que es bueno ver cómo responden los candidatos a tales temas, pero yo le diría a ese alguien que es un mediocre.

Lo poco que realmente se puede extraer de un debate como el de hoy es que a Juan Manuel Santos definitivamente le perjudican este tipo de espacios – dijo que estaba “tranquilo”, y, aunque se refería al tema de las intervenciones del gobierno en la campaña, yo sinceramente dudo que esté tranquilo en absoluto -, por la sencilla razón de que ya no sólo el público, sino sus contendores lo ven como la macabra continuación de un gobierno que desafortunadamente ha brillado en sus últimos años por sus excesos y su corrupción. Reía hacía poco porque vi en las redes sociales a un conocido que había puesto que “si hay algo peor que el Párkinson de Mockus es el Alzheimer de Colombia”; supongo que, si antes este individuo había acompañado a Uribito en su campaña, ahora se encuentra en sintonía con Santos, pero el mensaje puede aplicarse perfectamente a todos aquellos que prefieren al candidato del gobierno, dados los consecutivos escándalos que rodean al gobierno de Álvaro Uribe, y los cuales muchos prefieren callar para no afectar la imagen del uribismo.

Aunque este 30 de mayo vaya a votar por Mockus, debo admitir que existe una evidente solidez en las ideas de Rafael Pardo – quien hubiese sido mi opción de no haber sido tragado por la ola verde – y de Germán Vargas Lleras. Me asombra que dos programas de gobierno competitivos se encuentren en el fondo de las encuestas, y aún más si Vargas Lleras asegura haber hecho una gira nacional que comprendió 700 municipios (recordemos que Colombia tiene aproximadamente 1.100 municipios) y que tuvo una acogida aceptable, aunque este fenómeno podría aceptarse si definitivamente no tuviese adeptos en las trece principales ciudades del país, cosa que la realidad desmiente. Un fenómeno extraño, sin duda.

De Gustavo Petro, bueno, realmente últimamente no he escuchado nada de su programa debido a sus reiterativas quejas – desafortunadamente bien fundamentadas, si analizamos las injusticias que contra él se han cometido – contra el actual gobierno, cosa que sólo hace restarle puntos a Santos, porque, a pesar de toda la mala imagen que han querido construir alrededor del candidato del Polo, sería tonto descuidar el detalle de que sí mantiene una elevada credibilidad por su buena gestión en el gobierno; el efecto de desprestigio no funciona, sin embargo, en los más acérrimos y fanáticos adeptos a Santos, aquellos que sólo quieren que haya más bala.

¿Y Noemí? Pues, como ya he dicho una y mil veces en este y otros espacios, yo sinceramente no sé esta vieja a qué juega. Es tajantemente incompetente, e incluso añadiría el epíteto de a ultranza. Cada vez que la veo hablar, además de querer silenciar el televisor o el radio, me veo a mí mismo trasladado a Cartagena a mediados de noviembre, cuando se celebra el Reinado Nacional de Belleza, y, claro está, cuando las banalidades se apoderan completamente de los medios de comunicación. Sus propuestas son… bueno, la verdad es que no tiene propuestas. Ahora que me encuentro haciendo un diplomado, coincidió conmigo el líder de las juventudes de Noemí; el pobre tipo no tiene ningún argumento para defender a su candidata, aunque sí “da papaya” para que yo le tome el pelo, pues en estos lluviosos días bogotanos ha decidido sacar una sombrilla azul y blanca con el lema “Noemí presidente”…

Así que, viendo estas condiciones de “debate” de ideas, sólo queda pedirle a un pueblo indiferente y negligente en materia política que investigue por su cuenta las propuestas de gobierno de cada candidato, para que así llegue el 30 de mayo a tomar una decisión “informada”. Esto probará ser una labor de dimensiones titánicas, mucho mayores, me temo, que la incertidumbre de tener a un buen gobernante en la Casa de Nariño.

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~ por Juancho H. en mayo 18, 2010.

Una respuesta to “Del debate macondiano”

  1. Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

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