Islam (II)

Cualquiera que viera los artículos de la lámpara en los últimos días sugeriría unirlos todos bajo una misma sombrilla, y es el de la preocupación por el fanatismo. Bueno, pues si yo fuera hombre de sombrilla – soy más bien de abrigos impermeables -, andaría con ella de un lado para el otro.

Hoy se condenó a cadena perpetua a Faisal Shahzad, el pakistaní nacionalizado estadounidense que fue acusado de intentar hacer estallar un carro bomba en Times Square, en el centro de Manhattan. Cuando leí la transcripción de la lectura de la sentencia – lo sé: sigo siendo un lector empedernido -, volví a sentir esa escalofrío por la espalda. A continuación procuraré traducir partes de las declaraciones que a mi criterio se me hicieron interesantes.

  • La corte: Muy bien. Entonces escucharé cualquier cosa que tenga que decirme y cualquier cosa que su abogado quiera decirme respecto a la sentencia.
  • El acusado: Bien. Mi declaración tardará entre cinco y diez minutos, y espero que la juez y la corte me escuchen antes de dictar sentencia. En el nombre de Alá, el más agraciado, el más misericordioso, esta no es más que una vida. Si se me dieran mil vidas, las sacrificaría todas en el nombre de Alá peleando por esta causa, defendiendo nuestras tierras, volviendo suprema la palabra de Alá sobre cualquier religión o sistema. Los musulmanes no respondemos a leyes humanas, porque sabemos que siempre son corruptas. Y tuve una experiencia de primera mano cuando en el segundo día de mi arresto pedí mis (leyes) Miranda. Y el FBI me las negó por dos semanas, causando daño a mis hijos y mi familia, y fui forzado a firmar por esas Mirandas. La sentencia que me impongan no significará nada para mí, porque cómo puede uno ser juzgado si la corte no entiende el sufrimiento de mi gente. No entienden mi lado de la historia, donde la vida musulmana no tiene valor (sic). Por ello, la única sentencia válida vendrá el día de la resurrección cuando Alá nos juzgará a ustedes y a mí para determinar quién está peleando por la causa más justa. Así que decreten lo que quieran decretar, pues sólo pueden decretar lo concerniente a la vida en este mundo. A las fuerzas cruzadas de los Estados Unidos y la OTAN que han ocupado tierras musulmanas por los últimos nueve años bajo el pretexto de la democracia y la libertad y dicen con sus bocas que están combatiendo al terrorismo, les digo que nosotros no aceptamos su democracia ni su libertad, porque ya tenemos las leyes de la Sharia y nuestra libertad. Además, prepárense, porque la guerra contra los musulmanes acaba de comenzar. Considérenme la primera gota de la inundación que está por venir. Esta vez no se trata del Japón imperial o Alemania, Vietnam o el comunismo ruso. Esta vez es una guerra contra los que creen en el libro de Alá y siguen sus mandamientos, así que esta es una guerra contra Alá. Así que veamos cómo derrotan a su Creador, lo cual nunca podrán hacer. La derrota de los Estados Unidos ocurrirá en el futuro próximo, lo cual dará paso al tan esperado califato musulmán, el único y verdadero orden mundial universal (sic). Pronto los dineros de préstamos que sostienen su frágil economía se agotarán y no podrán sostener los precios de la guerra.
  • La corte: ¿Quiere comentar algo respecto a la sentencia?
  • El acusado: Todo esto va hacia el común – – hacia la sentencia, acerca de cómo me sostengo a mí mismo en un todo, qué me motiva en un todo.
  • La corte: Muy bien. Usted se naturalizó estadounidense no hace mucho, ¿verdad?
  • El acusado: Sí.

(…)

  • La corte: El año pasado. ¿Acaso no juró lealtad a este país cuando se convirtió en ciudadano?
  • El acusado: Sí juré, pero no lo decía en serio.
  • La corte: Veo. ¿Juró en vano?
  • El acusado: Sí.
  • La corte: Muy bien. ¿Hay algo más que quiera decirme?
  • El acusado: Seguro. Me avergüenza pertenecer a un país esclavo como Pakistán, quien ha aceptado la esclavitud de Occidente desde el día que nació. Bush (padre) dejó eso bien claro cuando empezó la guerra contra nosotros, los musulmanes, al decir que ustedes están con nosotros o contra nosotros. Así que es muy claro para nosotros los musulmanes si acaso estamos con los mujahideen o con los perdedores cruzados cristianos. No hay nada en medio. Benditos sean los inmigrantes y su líder el jeque Usama Bin Laden (sic), quien será conocido nada menos que como el Saladino del siglo XXI y benditos quienes le den asilo.
  • La corte: ¿Qué tanto conoce de Saladino como usted lo llamó?
  • El acusado: ¿Que qué sé de él?
  • La corte: Sí.
  • El acusado: Fue él quien luchó en las primeras cruzadas de los países de Europa Occidental.
  • La corte: Él no quería matar gente.
  • El acusado: Él quería liberar – –
  • La corte: Él era un hombre muy moderado.
  • El acusado: Él liberó las tierras musulmanas de la cruzada judía, la cruzada cristiana. Y eso es lo que los musulmanes tratamos de hacer, porque ustedes están ocupando Irak y Afganistán, bajo el pretexto de la democracia y la libertad. Eso no lo queremos. Ya tenemos las leyes de la Sharia, ley entregada por Alá. No necesitamos leyes hechas por el hombre.

(…)

  • La corte: Escucharé lo que quiera decirme que esté relacionado con la sentencia.
  • El acusado: Bien. Casi llegó al fin. Así que, estos nueve años de guerra con los musulmanes no ha conseguido nada para los E.U., excepto que ha despertado a los musulmanes dentro del Islam (sic). Somos sólo musulmanes tratando de defender nuestra religión, nuestra gente, nuestro honor, y nuestra tierra. Pero si nos llaman terroristas por ello, entonces somos terroristas orgullosos, y seguiremos aterrorizando hasta que ustedes abandonen nuestra tierra y dejen a nuestra gente en paz. Pero si no lo hacen, entonces les recuerdo que tenemos relojes y tenemos tiempos. Los derrotaremos con el tiempo. Y antes de terminar mi declaración, quiero darles un último mensaje, que es el mensaje de la verdad. Para que cuando conozcan a Alá el día de la resurrección no puedan decir que nadie les entregó el mensaje. El mensaje es que sólo hay un Dios, el señor del universo, Mahoma, quien es el último mensajero y profeta, el Sagrado Corán es la última revelación a la humanidad, el cual obliga por su evangelio a abrazar el Islam y convertirseen musulmaes y salvarse del dolor total en el último día.

(…)

  • La corte: (…) El acusado ha expresado repetidamente su ausencia total de remordimiento y su deseo, si se le diera la oportunidad, de repetir su crimen. Así que no hay fundamento que me haga creer que alguien que tan falsamente juró lealtad a este país, quien tomó un juramento hace un año de defender este país y ser leal a él, haya anunciado ahora y por su conducta ha evidenciado que su deseo no es defender a los Estados Unidos o a su gente, sino matarlos. (…) Por ello la sentencia es de cadena perpetua.
  • El acusado: Allahu akbar (Alá es grande)

Dejando de lado las motivaciones de esta movilización extremista, cabe asegurar que ese es el fanatismo el que habla, el que reduce la razón de un hombre a cenizas. Pregunto, un poco fuera de tema, ¿difiere en algo de otros fanáticos religiosos?

Ahora, en cuanto al tema en sí, siempre cabe decir que, así como hay gente cuerda que tiene fe cristiana, igualmente ocurre con los miembros del Islam. El desconocimiento que se tiene en la cultura occidental de las costumbres musulmanas llevan al imaginario social a construir una imagen mórbidamente equivocada de lo que es esta religión.

En efecto, y como suele ocurrir con el fanatismo en general, estas personas viven encerrados en una burbuja, que, dependiendo del caso, puede variar en sus características, pero en este caso se trata de una burbuja temporal. Hablábamos la semana pasada que la guerrilla de las Farc se quedó en la época del bombardeo a Marquetalia, con un discurso que hiede a Lenin a varios kilómetros. Pues bien, los fanáticos musulmanes se quedaron mucho más atrás, en la época de las Cruzadas, como bien pueden imaginar. Hablan de guerra santa y cruzadas. Y ello me duele en verdad.

Curioso que haya nombrado a Saladino, el rey de los sarracenos. Un hombre al que la historia describe como mucho más civilizado, inteligente y sabio que sus contendientes, los monarcas de las naciones europeas y sus papas cristianos. Existen variadas crónicas de caballeros que cayeron prisioneros del ejército sarraceno que dan buena cuenta de ello. Existe, sobre todo, el innegable testimonio de la historia, el cual atestigua que la filosofía y el pensamiento islámicos estaban muy adelantados a su época, y que mucho de lo que hoy empleamos en nuestra vida cotidiana se debe en gran medida a ellos, lo árabes.

Así que nuevamente constituye un error enorme echar a todos los musulmanes en el mismo saco por las acciones barbáricas de unos cuantos desquiciados, tal como se procura no hacerlo con los desvaríos de algunos extremistas y personas que compartan algún vínculo de fe o ideario con ellos.

Esta guerra – idiota, como toda guerra – que se libra en Oriente Medio tristemente seguirá, y lo hará por ese vertido tan combustible que es la fe. De ambos bandos irán surtiendo constantemente motivos irracionales a un conflicto que nunca solucionará nada. Es arrogante y estúpido.

Y me duele mucho también porque lo único que puede hacer alguien como yo es quejarse…

~ por Juancho H. en octubre 5, 2010.

2 comentarios to “Islam (II)”

  1. Fanatismo hay en todas partes: los “fanboys” de Apple, los “fanboys” de linux, los “fanboys” de Windows, etc etc…

    Cuando ud pregunta “¿difiere en algo de otros fanáticos religiosos?” se me vino a la mente inmediatamente los ejemplos que le acabo de escribir… Es raro, lo único que cambia es la consecuencia del acto fanático.

    No falta el fanático de WoW que muere de inamición, la pareja que deja morir al bebé por falta de atención por estar jugando AD&D, etc…

    Ejemplos hay mucho, el problema no creo que sea la religión definitivamente, hay algo más allí en el ser humano que nos hace así.

    De nuevo, me gustó mucho su artículo y de nuevo le recomiendo el libro “Nieve” de Orhan Pamuk, particularmente para ver más matices del fanatismo islámico…

    • Claro; es definitivo que el fanatismo tiene un cariz distinto en cada caso particular. Esos que ud. menciona en principio se relacionan más con una compulsión hacia el consumismo, pero sí, el comportamiento, incluso el discurso, no varían.

      Fue hace mucho rato cuando dije que en el fanatismo hay un factor que alimenta esa irracionalidad en el ser humano y es la imperante necesidad de sentirse identificado con algo, otorgarle sentido de pertenencia a una cuestión física o intangible o simplemente pertenecer a una agrupación; todos, por supuesto, relacionados con una neurótica inhabilidad de desarrollar unas cualidades que de por sí hacen únicas a un ser humano.

      Y lo de “Nieve”, pues, ya se imaginará la cola de libros que tengo por leer… Pero sin dudá lo haré.

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