Mentalidad in vitro

Agh… Créanme que no intenté hablar de este tema; hice todo lo posible, pero es que la realidad, tristemente, lo amerita…

Todos escuchamos las asignaciones de los diversos premios Nobel en algún lado. La última que escuché – y escribo esto corriendo el riesgo de quedar desactualizado – fue la del par de científicos rusos que adelantaron investigaciones con el grafeno, el material ultraliviano que, con aplicaciones de mecánica cuántica un poco más avanzadas que las necesarias para lograr un computador, representaría un inmenso avance en las IT, o tecnologías de la información. En You Tube hay mucha información al respecto y mucho más confiable de lo que un lego como yo pueda entregar.

El Nobel de Medicina, cambiando de tema a uno en el cual nos centraremos, será para Robert Edwards, el biólogo británico que hizo posible, gracias a su investigación, el nacimiento del primer bebé probeta – la bebé, para ser exactos – hace 32 años.

Hasta ahí, todo excelente. Nada que no se merezca.

Ciertos tarados, supongo que todos ellos seguidores de ideologías radicales, criticaron este célebre reconocimiento por sus “descuidos” a ciertos factores éticos que supuso este adelanto tecnológico. Acusan que millones de óvulos esperan refrigerados a que se les asigne una madre, creando incluso una “oscura” industria de comercio de óvulos, y que incluso muchas de estas células son descartadas, facilitando así una “hecatombe”…

Hasta ahí, todo común y corriente; supongo que los alegatos sin sentido de individuos retrógrados y retardatarios no tiene por qué arruinar una celebración más que merecida. Prometí, por tanto, no indagar más en esos reclamos sin sentido.

Pero, como ya dije, la realidad es abrumadora…

Llegué a leer este artículo por un vínculo de un tercero, y pues sencillamente eso fue lo que rebozó la copa. Tuve que nuevamente ponerme a la tarea, como tantas veces ha ocurrido, de leer otra estupidez. Pero lo hice, y acá estoy escribiendo al respecto – díganme si eso no es muy triste, o qué…-.

El artículo se encuentra en un blog del diario USA Today, y pertenece a una señora llamada Cathy Lynn Grossman, una mujer católica “muy dada a meditar, pero que hablar de visiones y valores, fe y ética la ilumina”, según dice su perfil.

La señora Grossman se hace una serie de preguntas, empezando por esta:

¿Creen ustedes que un bebé concebido en un tubo de ensayo es un bebé a los ojos – o mente u ojos, dependiendo de su teología/filosofía – de Dios? ¿Acaso la ciencia detrás de esto merece el premio Nobel de Medicina o medita la condena en el ámbito de la fe y la ética?

Uno empieza a leer un artículo con este lead y ya se imagina cómo será el resto. No fui bebé probeta – aunque quizá pueda opinar sobre algo pues, según he podido inferir de conversaciones sueltas a través de mi vida, una mitad mía eludió dos métodos anticonceptivos para unirse con su otra mitad… Combativo desde el inicio, dirían algunos :mrgreen:  -, pero, y esto en el caso de ser creyente, me sentiría afectado por las preguntas de esta señora cuando pone en duda mi humanidad, tan válida como la de cualquier otra, sólo por un prejuicio estúpido.

Grossman cita el comentario de Arthur Caplan, un bioético – si alguien es tan amable de explicarme como a un niño de seis años qué carajos es eso, se lo agradecería; muchos lo han intentado, advierto, y aún no le encuentro utilidad alguna – de la Universidad de Pennsylvania. Dice así:

Al explorar los mecanismos fundamentales del funcionamiento de la reproducción humana, (Robert) Edwards desató un tsunami social, ético y cultural que él no pudo haber previsto y no creo que nadie en su tiempo pudo haber anticipado.

… Las implicaciones son pasmosas. Incluso algunos de los argumentos sobre el matrimonio gay giran alrededor del hecho de que la fertilización in vitro permite a la gente gay tener hijos.

Nuevamente, que alguien me explique para qué sirve, o qué relevancia tiene eso de la bioética en asuntos científicos, porque hasta el día de hoy para mí es tan útil como otras “ciencias de profundidad” como la exopolítica.

Otro bioético, el reverendo Thomas Berg, dijo:

Yo discutiría que la tecnología de FIV (fecundación in vitro) abrió una puerta hacia el control sobre las vidas humanas. Reflexionando tres décadas después, creo que estamos viendo las oscuras consecuencias de esto.

Tal vez este señor vea The Matrix muy seguido en sus ratos libres, o yo me estoy perdiendo gran parte del rollo acá. ¿Control sobre las vidas humanas? Hasta donde tengo entendido, la FIV no pretende ni por un instante llegar a alterar políticamente o socialmente ninguna sociedad. No se pretende la dominación mundial – como ciertas instituciones vetustas tan nostálgicamente recuerdan -, sino colaborar con el deber natural que tenemos como especie de continuar con nuestra especie, simplemente ayudando a aquellas mujeres que no pueden hacerlo por métodos naturales.

La redactora termina su artículo citando la pregunta del principio, añadiendo otras dos:

¿Y qué hay de los padres? ¿Es su elección de la FIV egoísta o amorosa? ¿Son creadores — o simples consumidores?

Idiota. Simplemente idiota. Lo que más mal genio me da es que pretenden buscar altercados en donde evidentemente no los hay. Pregunto, ¿bautizarían a estos zombies sin alma que son los bebés probeta?

Como todo esto escapa a mi capacidad de comprensión – o en serio es tan idiota como creo que es -, quisiera que cualquiera me explicara cuál es el asunto acá que tan efectivamente ha logrado eludirme.

Mientras, seguiré pensando como PZ Myers, un científico que también leyó el artículo, pero fue mucho menos diplomático que yo al comenarlo, quien comentó: “hay ocasiones en que sencillamente quieres patear traseros…”

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~ por Juancho H. en octubre 6, 2010.

2 comentarios to “Mentalidad in vitro

  1. Hola que Tal!! hace tiempo que no pasaba por aquí

    Vaya ahora la “bioética” la Biología no tiene ética. ¿acaso los leones no son éticos? estos idiotas Fundamentalistas se enojan De todo. quieren orillar al mundo Otra ves a La edad Media.

    Por ello si gana Sarah palin las Elecciones en 2012. sera el final del mundo. Vaya los mayas no se equivocaron :mrgreen:

    Saludos!!

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