Orgoglio

La ávida curiosidad que me ha impulsado durante toda mi vida – y la cual espero no cese nunca – me llevó a conocer el maravilloso mundo de la blogósfera, donde he conocido gente muy simpática, aportante e inteligente, así como uno que otro idiota, pero así funciona el mundo real, así que para qué quejarse; mi experiencia aquí ha sido muy gratificante.

Por medio de una red social, Twitter, me enteré de un blog científico muy interesante y plenamente recomendado: Why evolution is true? – Sí… como se podrán imaginar, es en inglés -. Lo leo seguido y he encontrado en él una simpática forma de continuar aprendiendo sobre estos temas en los que indudablemente sigo siendo un lego.

Fue para mí una sorpresa cuando el autor del blog empezó a escribir crónicas sobre Colombia. Los artículos, lejos de ser científicos, contienen un matiz gastronómico que harían sonrojar de la envidia a Anthony Bourdain. Este en particular me produjo cierto antojo de una buena y poderosa lechona, de la cual hace rato no como. En fin, la verdad es que el hombre se ha animado a comer hasta un típico paisa, un plato que siempre que vienen mis primos de los Estados Unidos y lo consumen quedan inmóviles por un par de días. Pero, por fortuna, tal parece que una aplastante mayoría de biólogos tiene estómago de chulo, no sólo para afrentas acientíficas como el creacionismo, sino para manjares que desde su particular punto de vista se les antojan exóticos.

En fin, todo este preludio viene a que, a pesar de las bestialidades que uno ve en los medios de comunicación, entre masacres, violaciones o un invierno que parece no ceder, es este tipo de impresiones las que a uno como colombiano le dan a pensar que las cosas tienden a mejorar. Que se hable bien del país – de las cosas realmente buenas, por supuesto – afuera es un principio. Casi que ni me preocupa que Uribe haya asistido con Bush a la inauguración de una “escuela”… Casi.

Esto, además, es un mensaje: no dejarnos quitar estos detalles que nos hacen realmente grandes, y que por una u otra circunstancia no somos capaces de ver. Entre tanto píncher y obtuso, es bueno seguir sintiendo algo de orgullo.

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~ por Juancho H. en noviembre 16, 2010.

2 comentarios to “Orgoglio

  1. La chimba parce, va tocar ir a comer lechona este fincho en Chía 😉

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